lunes, 14 de junio de 2010

Impresionante: El hígado artificial ya es una realidad



Millones de personas se ven forzados a convivir a diario con enfermedades hepáticas. En España por ejemplo, son la quinta causa más común de muerte. Bien sea por hepatitis, tumores, enfermedades congénitas, cirrosis, accidentes o sobredosis de parecetamol, el número de transplantes de hígado que se realizan en los países occidentales es realmente elevado. En España se realizaron 1.112 en 2007.



Por desgracia las cifras de la oferta siguen siendo inferiores a las de la demanda, por lo que muchos de los enfermos que están en lista de espera terminan por fallecer antes de que llegue el órgano salvador.



Pero toda esta angustia podría cambiar gracias al trabajo de un equipo científico del Hospital General de Massachusetts (Boston, EE.UU.) dirigido por Korkut Uygun. Este plantel de médicos afirma haber conseguido cultivar un hígado en el laboratorio.



El novedoso proceso comienza cuando se "lava" el hígado del donante con detergente, retirando todas sus células y dejando solo el colágeno y la estructura de vasos sanguíneos. Después, los científicos inyectan 4 dosis (de 50 millones de células hepáticas sanas cada una) separadas por intervalos de 10 minutos.



Los 200 millones de células sanas inyectadas se expanden a través de la estructura hepática mientras se suministra al órgano un caudal de sangre artificial. Los científicos estadounidenses lograron así que este hígado "renovado" sobreviviera durante 10 días en una placa de Petri.



En las pruebas a las que sometió al hígado mientras tanto, se determinó que era capaz de eliminar toxinas. El equipo informó también haber realizado transplantes de hígado a ratas, que sobrevivieron durante unas pocas horas, lo cual es un buen comienzo.



Obviamente, queda mucho trabajo por delante para que esta técnica pueda aplicarse a humanos. Pero tal vez en el futuro, esta técnica se pudiera emplear para crear "parches" de tejido artificial con los que reparar los daños hepáticos.



Otra de las posibles aplicaciones sería crear secciones completas de hígado que pudieran transplantarse a los enfermos para ayudarles a mantenerse vivos (una especie de máquina de diálisis injertable) a la espera de la llegada de un órgano compatible.



Los científicos especulan con la idea de tomar células madre de la piel del paciente y transformarlas en células hepáticas sanas con las que poder "rellenar" el hígado enfermo del paciente. Esta sería la solución ideal puesto que se eliminaría el riesgo del rechazo.



No se puede echar las campanas al vuelo puesto que los experimentos están aún en fases muy tempranas de desarrollo, pero hay confianza en que (en un futuro aún lejano) esta técnica pueda suponer una fuente alternativa de suministro de órganos.



Mientras llega el momento en que podamos crear órganos a la carta para el auto-transplante, no está de más pensar en hacerse donante.

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