Mostrando entradas con la etiqueta leyendas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta leyendas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de mayo de 2010

OVNIS y Los Triángulos De La Muerte

Aviones y barcos desaparecidos, anomalías electromagnéticas y otros fenómenos insólitos ocurren en ciertos lugares de nuestro planeta conocidos como los doce triángulos de la muerte. Aquí trataremos de recoger la última y más seria explicación científica sobre estos auténticos agujeros negros en la superficie de la Tierra.

«Vamos hacia un gran sol!». Éste fue el último mensaje enviado por el radiotelegrafista del avión antisubmarino Grumman, desaparecido el primero de julio de 1969. Cuando, trascurrido el plazo fijado para el regreso, el aparato no volvió a su base ni contestó a las llamadas que desde ésta se le hacían, se organizó una gran operación de búsqueda con medios aeronavales, que rastrearon una amplia zona del mar, únicamente se logró hallar restos dispersos del aparato desaparecido, entre ellos dos asientos.

                   En nuestro planeta existen zonas «negras», que registran hechos anómalos.


Poco tiempo antes, el 15 de mayo del mismo año, otro avión gemelo Grumman cayó en la misma zona. En ambos casos, entre muertos y desaparecidos, hubo catorce víctimas en total. La encuesta hecha por las autoridades declaró «inexplicable» el siniestro.

Pero de 1952 a 1970, cinco modernos submarinos habían desaparecido también de manera inexplicable, en la misma región marina. Pero no nos estamos refiriendo al famoso Triángulo de las Bermudas.

El «triángulo» a que nos estamos refiriendo se encuentra en el Mediterráneo occidental: sus vértices son el monte Canigó, en los Pirineos franceses (donde entre 1945 y 1969 se produjeron once catástrofes aéreas, con más de doscientas víctimas humanas), la localidad africana de Tinduf, cerca de la frontera conjunta de Mauritania, Marruecos y Argelia, y las Islas Canarias. En toda esta amplia zona son también muy frecuentes las observaciones de ovnis (especialmente en las Canarias y el sur de España). No sólo en tierra, sino en el mar y «bajo las aguas» del mar.

 Fuerzas Misteriosas :



El avión Grumman que emitió el extraño mensaje era un avión militar español, cuyo comandante, el capitán Antonio González de Boado, curiosamente uno de los pocos militares españoles del Arma Aérea que se tomaba en serio la cuestión de los ovnis. El capitán Boado había publicado interesantes artículos sobre el tema en la Revista de Aeronáutica y Astronáutica del Ministerio del Aire, y había dado muchas conferencias sobre Ufología a sus compañeros de promoción, que le querían y le respetaban.

¿Actúan entonces en esta zona las mismas fuerzas misteriosas y maléficas que parecen actuar en el Triángulo por antonomasia, el de las Bermudas?

Este triángulo y once más fueron ya señalados por el malogrado investigador y biólogo Iván Sanderson y sus colaboradores de SITU (Society fotr the Investigation of the Unexplained), de Nueva Jersey. Este grupo estaba formado por científicos especializados en distintas disciplinas: geólogos, meteorólogos, físicos, astrónomos, etc. Según ellos, existen en el planeta doce zonas de grandes perturbaciones geomagnéticas. Dos de ellas son los Polos y las restantes son todas marítimas. Se encuentran repartidas muy regularmente: cinco de ellas alrededor del paralelo 30 grados de latitud norte, y otras cinco en el paralelo 30 grados sur. Están separadas por distancias de 72 grados en cuanto a longitud.

Varios hechos sorprendentes se hallan asociados con estas zonas (que, más que triangulares, son romboidales; configuran un rombo inclinado unos 45 grados sobre el Ecuador). Todas ellas son zonas «calientes», donde los avistamientos de ovnis son frecuentes; en todas ellas se registran extraños fenómenos de distorsión del espacio-tiempo; en todas ellas la brújula se desvía unos cinco grados del Norte magnético; casi todas ellas se hallan cruzadas por la famosa línea BAVIC, descubierta por Aimé Michel y, aunque se ha exagerado mucho, en todas ellas se registran hechos inexplicables y misteriosas desapariciones de barcos y aviones.

¿Pero por qué se menciona únicamente una de estas zonas, el Triángulo de las Bermudas? Es muy sencillo: esta zona, por su ubicación geográfica, es la que registra un mayor tráfico marítimo y aéreo. Sólo es comparable a ella el «Triángulo del Diablo», en el Mar del Japón o también llamado Mar del Este, que también se ha ganado una cierta fama de lugar maldito. Los restantes «triángulos» caen en zonas marítimas de escaso o nulo tráfico marítimo o aéreo (ya hemos dicho que dos de ellas corresponden a los Polos), y esto explica que raramente se las mencione.
¿Por Qué Los Triángulos?


La turbulencias marinas podrían servir de explicación para algunas desapariciones de barcos y aviones.



¿Cómo se explica la distribución tan regular que tienen los triángulos (o habría que llamarlos «rombos») sobre la superficie del planeta? Se han barajado varias hipótesis para explicarlos. Barry Goodman, en el excelente estudio que ha consagrado al tema, señala que estos doce puntos sobre el globo terráqueo, y las líneas que los unen, definen un objeto sólido con quince lados triangulares. Este objeto sería parecido a un cristal o a una piedra preciosa perfectamente tallada. Para explicar esta extraña disposición podemos plantearnos tres posibilidades:

Un fenómeno natural de rara simetría, cuyo ejemplo más claro lo encontramos en los cristales.

Establecimiento deliberado de una configuración simétrica por parte de seres inteligentes, con fines que se nos escapan (los misteriosos círculos que aparecen en campos de cereales ingleses podrían ser algo parecido), y

Una combinación de a y b, o sea el establecimiento de una configuración simétrica por seres inteligentes, aprovechando un fenómeno natural preexistente de naturaleza simétrica.

Barry Godman estuvo bastante cerca de la verdad -como veremos más adelante- al formular esta teoría. El único fenómeno natural preexistente digno de tenerse en cuenta tiene que estar forzosamente relacionado con el geomagnetismo, del que no lo sabemos todo ni mucho menos. Una cosa que sí sabemos, por ejemplo, es que los polos no han ocupado siempre su posición actual, sino que se han desplazado sobre la superficie de la Tierra en el transcurso de las edades geológicas.

Las partículas magnetizadas de mineral de hierro que se encuentran en algunas rocas muy antiguas apuntan hacia otro Polo Norte magnético distinto del actual. Pero sería muy sorprendente que los antiguos polos magnéticos hubiesen coincidido con tanta precisión con los puntos regularmente espaciados de los «triángulos» actuales. Eso significaría que el eje del planeta ha ido cambiando sucesivamente de inclinación un número «exacto» de grados y minutos, como un mecanismo de relojería gigantesco, lo que nos lleva casi a desechar esta explicación.

Inversión De Los Polos

Sin embargo, hay una ciencia novísima que nos puede enseñar algunas cosas. Esta ciencia es el Paleomagnetismo. Hay dos hechos sorprendentes, comprobados por esta joven cienca: 1.° los continentes han derivado millares de kilómetros en la superficie del globo; y, 2.° el campo magnético terrestre se ha invertido periódicamente, pasando el polo Norte a ser el polo Sur y viceversa... La primera constatación reivindica definitivamente la teoría de la «deriva de los continentes», establecida en 1910 por el alemán Wegener. Pero el Paleomagnetismo no nos explica la existencia espaciada de los triángulos...

No obstante, nos dice algo inquietante de veras: la Tierra se encuentra en el umbral de un cambio de polaridad. Es decir, que de un magnetismo normal pasaremos a un magnetismo invertido. ¿Cómo afectará este hecho en la vida de los seres que pueblan el globo? Misterio. No subsiste ningún testimonio vivo de un cambio de polaridad para contárnoslo... Quizás estos cambios de polaridad podrían explicar las épocas glaciales, la extinción de los grandes saurios e incluso la aparición del hombre.



Una Tripulación Desvanecida

El 5 de diciembre de 1945 el vuelo 19, una escuadrilla de cinco aviones torpederos Avenger, provistos de un equipo de navegación muy sofisticado, levantaron vuelo desde la base aeronaval de Fort Lauderdale, en Florida, en una misión de rutina. Todo se desenvolvía normalmente cuando repentinamente, al cabo de una hora y media de vuelo, el teniente Carlos G. Taylor informó con preocupación a la torre de control que estaban perdidos y que no podían distinguir la superficie del océano.

La torre pidió entonces a los aparatos que se dirigieran hacia el oeste, pero la respuesta del oficial fue aún más sorprendente que su primera afirmación: "No sabemos dónde está el oeste. Todo parece falso, extraño. No estamos seguros de ningún rumbo. Incluso el océano no parece ser el mismo de siempre".

Como el contacto radial quedó interrumpido, un gran hidroavión bimotor "Martin Mariner" fue enviado en auxilio de los aviones, pero éste desapareció tan misteriosamente como ellos. De este modo seis aviones y veintisiete hombres se desvanecieron en unas pocas horas, sin que ninguna explicación racional fuera descubierta por la comisión investigadora de la Marina ni por varias revelaciones posteriores.

Desapariciones Inexplicables

Si bien el vuelo 19 sigue siendo el caso más famoso, no es un caso aislado, ya que la lista de víctimas del Triángulo de las Bermudas es larga. Por lo demás, es esta frecuencia anormalmente alta de desapariciones en comparación con las de otras zonas marítimas, junto a otras razones, lo que dio origen a la fama de este lugar. Así, entre 1945 y 1975, 37 aviones, más de 50 barcos e incluso un submarino atómico, con toda su tripulación, se evaporaron sin causa aparente y sin que se haya encontrado ningún cuerpo ni resto alguno.

Notorio es el caso de Cyclop, un carbonero de la Marina norteamericana con 308 hombres a bordo, entre los cuales estaba el cónsul general Alfredo Gottschalk, que desapareció misteriosamente en 1918. 30 años más tarde un avión de transporte DC3 sufrió la misma suerte mientras se encontraba a unas 50 millas de Miami. El último mensaje del capitán informaba a la torre de control que todo estaba bien y que esperaba las instrucciones para aterrizar.

Como hecho curioso cabe señalar que, con excepción del vuelo 19, las víctimas no envían jamás la menor señal pidiendo auxilio sino a menudo incluso un poco antes del drama que su travesía se desenvuelve en forma completamente normal.

Extraños Fenómenos Luminosos

Muchos testimonios se refieren a sucesos poco habituales, como la para total de los equipos de a bordo, fenómenos visuales incomprensibles u observaciones de curiosas luces submarinas. Así, el remolcador de salvamento Good News, que cubría la ruta entre Puerto Rico y Fort Lauderdale en 1966 se vio repentinamente rodeado por una neblina muy espesa y sacudido por un mar encrespado. El compás y los instrumentos eléctricos se descompusieron enseguida, pero cuando el navío salió de esa bruma misteriosa, el mar estaba calmo y los instrumentos funcionaban de nuevo normalmente.

El mismo tipo de contratiempo le sucedió en 1972 al piloto Chuck Wakely cuando volaba entre Bimini y Miami. Creyó ver que la alas de su avión se volvían translúcidas y en pocos minutos la cabina de pilotaje era inundada por una extraña luz, mientras el aparato cambiaba de dirección sin que él pudiera evitarlo. Finalmente la luz se desvaneció y los instrumentos volvieron en seguida a operar en forma normal.

Por fin en 1975, cuando la lancha costera Diligence iba en auxilio de un carguero en llamas, su radio se apagó bruscamente sin razón alguna. La tripulación vio unas misteriosas luces verdes que caían del cielo. La investigación posterior no pudo, tampoco en ese caso, entregar ninguna explicación racional de esta falla y de estos extraños fenómenos .




Diversas Hipótesis

Se formularon las más diferentes hipótesis a fin de tratar de resolver el misterio del Triángulo de las Bermudas. Algunos autores hablan de visitantes extraterrestres venidos del espacio para llevarse hombres y aparatos modernos a fin de estudiarlos, mientras que otros dicen que estas desapariciones se deben a seres antropomorfos, pertenecientes a una civilización muy desarrollada, que vivirían supuestamente en cápsulas submarinas en el fondo del océano.

Ese lugar podría también ser el centro de una distorsión espacio-temporal que arrastraría a los barcos y a los aviones a épocas distintas a la nuestra o a otras dimensiones. Una respuesta más probable sería la existencia de un campo magnético muy poderoso susceptible de explicar algunos de los fenómenos observados, como la descompostura de los instrumentos de a bordo, aunque no podría explicar otros aspectos de este enigma.

Otros Triángulos De la Muerte

El Triángulo de las Bermudas no es la única zona geográfica donde se produjeron estas desapariciones inexplicables. El norteamericano Ivan Sanderson fue el primero en realizar un paralelo entre estos distintos lugares y en pensar que todos presentan perturbaciones magnéticas, así como una intensa actividad de luces submarinas, como las que fueron vistas en el Triángulo de las Bermudas. Sin embargo, solo el "Mar del Diablo" presenta semejanzas reales con este último.

El Mar del Diablo: Este mar se encuentra en el oeste del océano Pacífico, entre Japón y las islas Bonin. Desde hace siglos centenares de naves desaparecieron allí sin dejar rastros. En 1967 las tripulaciones de tres barcos mercantes vieron "ruedas submarinas fosforescentes", como bandas luminosas que se movían rápidamente bajo la superficie de las aguas y que irradiaban desde un foco central giratorio. Según una leyenda japonesa, existe bajo el "Mar del Diablo" un reino donde el tiempo se detuvo.

Al Oeste del Mediterráneo: El español Antonio Ribera piensa que existiría una especie de "Triángulo del Diablo" en el Mediterráneo occidental. Para apoyar su teoría se refiere a una cantidad de aviones, barcos, submarinos desaparecidos que superan el promedio mundial, pero que podrían tener una explicación racional, ya que frecuentemente se invocó la ocurrencia de fenómenos magnéticos.

Barcos y Aviones Desaparecidos En El Tríangulo De Las Bermudas

Lista de Barcos Desparecidos :

El Rosalie: Desaparecido en 1840 en la ruta de La Habana a Europa. Era un barco francés que fue encontrado abandonado en el interior del "triángulo" navegando normalmente, con las velas desplegadas, con la carga intacta, pero había desaparecido toda la tripulación.

El Mary Celeste: Desaparecido de la circulación el mes de Noviembre de 1872, después de salir del puerto de Nueva York. Fue encontrado el 4 de diciembre del mismo año en el triangulo sin nadie a bordo. Era un bergantín que viajaba con 10 personas a bordo.

El Atlanta: Desaparecido en enero de 1880. Era una fragata británica que iba de las islas Bermudas a Inglaterra. Desapareció con 290 personas a bordo muy cerca de las islas Bermudas.

El Freya: Desaparecido el 4 de octubre de 1902. Era un gran buque alemán de tres palos que fue encontrado en el mismo mes de octubre cerca de Manzanillo, en Cuba, de donde había salido el día 3 de ese mes. Había desaparecido toda la tripulación.

El Cyclops: Desaparecido el 4 de marzo de 1918. Era un gran barco de aprovisionamiento de la marina norteamericana, de 150 metros de eslora y 19.000 toneladas de desplazamiento. Desapareció con 309 pasajeros a bordo sin lanzar mensajes de socorro. Navegaba entre las islas Barbados y Noorfolk cuando desapareció.

El Raifuku Maru: Desaparecido en 1924. Era un carguero japonés que navegaba entre las islas Bahamas y Cuba cuando desapareció. Pidió auxilio por radio.

El Cotopaxi: Desaparecido en 1925. Era un barco que hacía su ruta comercial entre Charleston y la Habana. Desaparecido cerca de Cuba.

El Stavenger: Desaparecido en 1931. Era un carguero que se encontraba cerca de la isla Cat, en las Bahamas, cuando desapareció con 43 hombres a bordo.

El John And Mary: Desapareció en abril de 1932. Era un barco de dos palos que apareció navegando y sin nadie a bordo a 80 kilómetros al sur de las islas Bermudas.

El Anglo-Australian: Desaparecido en marzo de 1938. Era un carguero que lanzó su último mensaje desde las islas Azores. Desapareció con 39 hombres a bordo.

El Gloria Colite: Desaparecido en febrero de 1940. Era un yate de Saint Vincent, en las Antillas británicas. Apareció sin nadie a bordo, pero con todos sus aposentos y cargamento en orden, estando a 320 kilómetros al sus de Mobile, Atlanta.

El Rubicon: Desaparecido el 22 de octubre de 1944. Era un carguero cubano que desapareció en el centro mismo del Triángulo. Posteriormente fue encontrado por la Guardia Costera norteamericana frente a las costas de Florida sin nadie a bordo, salvo un perro que fue mudo testigo del drama.

El Sandra: Desapareció en junio de 1950. Era un carguero de 106 metros de eslora que viajaba de Savannah, Georgia, a Puerto Cabello, Venezuela. Iba cargado con 302 toneladas de insecticidas para las plantaciones. Pasó por el puerto de Augustine, en Florida y después desapareció con todo su cargamento y tripulación.

El Connemara IV: Desapareció en septiembre de 1955. Era un yate privado que volvió a aparecer completamente solo, sin rastro de que hubiera pasado nada. Apareció a 640 km al oeste de las Bermudas.

El Marine Sulphur Queen: Desapareció el 4 de febrero de 1963. Era un carguero de 130 metros de eslora que iba en ruta desde Beaumont, en Texas, a Norfolk, en Virginia. Desapareció, sin emitir ningún mensaje de auxilio, con toda su tripulación.

El Snoboy: Desaparecido el 1 de Julio de 1963. Era un pesquero pequeño, de solo 20 metros de eslora y con 40 pescadores a bordo. Iba en ruta de Jamaica a Cayo Nordeste cuando desapareció con toda su tripulación.

El Witchcraft: Desaparecio el 24 de diciembre de 1967. Era una embarcación que efectuaba cruceros. Es uno de los casos más extraordinarios del Triangulo. Desapareció de repente con su dueño y un pasajero a bordo, mientras estaba atado a una boya de amarre frente al puerto y a tan solo 1600 metros de Miami, en Florida.

El Anita: Desaparecido en marzo de 1973. Era un carguero de 20.000 toneladas que estaba en ruta desde Newport News hacia Alemania. Desapareció en el Triángulo con 32 tripulantes a bordo.

El Milton Iatrides: Desaparecido en abril de 1973. Era un carguero que viajaba desde New Orleans a Ciudad de El Cabo cuando desapareció en aguas del Triangulo.

Lista De Aviones Desaparecidos :

El avión Super Contellation: Desaparecido el 30 de octubre de 1945. Era un avión de la marina norteamericana que desapareció con 42 personas a bordo al norte del Triángulo.

El hidroavión Martin Mariner: Desapareció el 5 de diciembre de 1945. Era un hidroavión bombardero PBM de la armada norteamericana con 13 tripulantes a bordo. Desaparecieron todos a los 20 minutos de vuelo.

Un avión C-54:Desaparecido en 1947. Era un avión militar del ejército de los Estados Unidos. Desapareció con sus tripulantes a 180 kilómetros de las islas Bermudas.

Un avión Tudor IV: Desaparecido el 29 de enero de 1948. Era un avión comercial cuatrimotor llamado Star Tiger. Desaparecido con 31 pasajeros y tres tripulantes a 600 kilómetros al nordeste de las islas Bermudas.

Un avión DC-3: Desaparecido el 28 de diciembre de 1948. Era un avión privado en vuelo comercial que desapareció con 32 pasajeros y su tripulación en un punto indeterminado entre San Juan de Puerto Rico y Miami.

Otro avión Tudor IV: Desaparecido el 17 de enero de 1949. Era un avión comercial llamado Star Ariel (gemelo del Star Tiger). Desapareció entre las islas Bermudas y Jamaica a 600 kilómetros de las Bermudas.

Un avión Globemaster: Desaparecido en marzo de 1950. Era un avión comercial norteamericano que en ruta hacia Irlanda desapareció en el mismo borde del Triángulo.

El avión de transporte York: Desaparecido el 2 de febrero de 1952. Era un avión comercial británico en ruta hacia Jamaica. Desapareció con 33 pasajeros a bordo más tripulantes al norte del Triángulo.

El hidroavión Martin P-5M: Desaparecido el 9 de noviembre de1956. Era un avión anfibio patrullero de la marina norteamericana. Desapareció con 10 tripulantes a bordo muy cerca de las islas Bermudas.

El Chase YC-122.: Desaparecido el 11 de enero de 1957. Era un avión carguero con 4 pasajeros a bordo. Desapareció entre Palm Beach y la Gran Bahama.

Un avión KB-50: Desapareció el 8 de enero de 1962. Era un avión-tanque de las Fuerzas Aéreas norteamericanas. Desapareció al cruzar el Triángulo en la ruta de Langley Field, en Virginia, a las islas Azores.

Dos aviones Stratotankers KC-135: Desaparecidos el 28 de agosto de 1963. Eran 2 aviones cuatrimotores Stratotankers totalmente nuevos de las Fuerzas Aéreas norteamericanas. Iban en misión secreta de la base aérea de Homestead, en Florida, a una base secreta de reabastecimiento del ejército situada en el Atlántico, pero nunca llegaron, desaparecieron a 480 kilómetros al sudoeste de las islas Bermudas.

El Cargomaster C-132: Desaparecido el 22 de septiembre de 1963 en ruta hacia las islas Azores.

El Flyng Boxcar C-119: Desaparecido el 5 de junio de 1965. Era un avión comercial con 10 pasajeros a bordo. Desapareció al sudoeste del las isla Bahamas

domingo, 23 de mayo de 2010

¿De Dónde Vienen los OVNIS?

Si existen muy variadas teorías acerca de qué son los ovnis, también abundan las hipótesis que intentan aclarar de dónde vienen. Comenzaremos por hablar de aquellas que dan como origen un punto próximo.

Bases Secretas En La Tierra :

Los pilotos de los platillos volantes podrían ser criaturas que comparten la tierra con nosotros. Desconocidas para la mayoría de los mortales a ignoradas por la ciencia oficial, estos «ultraterrestres» son indígenas de nuestro propio planeta y la causa directa no sólo de la aparición de los ovnis sino de toda suerte de fenómenos psíquicos, paranormales y hasta religiosos. Esta idea, sustentada -entre otros- por el Doctor Jacques Vallée, se apoya en la abundancia de tradiciones orales y escritas sobre estas criaturas que aparecieron en muchísimas civilizaciones anteriores.


Recreación artística de un platillo volante observado en la localidad estadounidense de Helena, en el estado de Montana.


Entre las muchas razas que nos visitan, algunas de ellas podrían ser los habitantes de continentes perdidos (Atlántida, Lemuria o Mu) que antes de que éstos fuesen sepultados por el océano buscaron refugio en algún lugar seguro y recóndito de la tierra, en un recinto de naturaleza material o «etérica» conservando todas sus prerrogativas tecnológicas, entre ellas los dispositivos de avanzado diseño para vencer el espacio.

Sea que provengan de otros planetas y/o planos o de la propia Tierra, de manera transitoria o permanente pueden utilizar recintos especialmente acondicionados como bases de operaciones. Se ha especulado mucho sobre la posibilidad de que existan bases alienígenas secretas en áreas remotas como la Antártida, Groenlandia, la selva amazónica, las montañas del Tíbet, y muchos otros lugares deshabitados o semiexplorados.


Teorías De La Tierra Hueca

Según Raymond Bernard, no todos los ovnis serían extraterrestres: algunos provienen del interior del globo terráqueo que es parcialmente hueco y posee sendas aperturas en los polos.

Se dice que el Almirante Byrd, explorador del Polo Norte, penetró en esta región desconocida, encontrando una tierra de clima templado con montañas, bosques, ríos, lagos, vegetación y vida animal.

Para Brinsley le Poer Trench, miembro de la Cámara de los Lores británica, este mundo subterráneo habría sido construído por los habitantes de la Atlántida, para protegerse de catástrofes oceánicas y sísmicas. Las dos entradas localizadas en los polos (que habrían sido incluso fotografiadas por los satélites americanos) son las que dan acceso al mundo exterior. Allí se alojan desde hace más de once mil años los «barcos del espacio» que nos visitan en la actualidad. Robert E. Dickhoff y Michael Barton X, también son partidarios de la hipótesis de un mundo subterráneo.

Los platillos volantes -según ellos- son oriundos de una gran «conurbación» integrada por siete metrópolis subterráneas, comunicadas entre sí por unos conductos huecos y con aperturas que afloran en el Tíbet, Siberia, América del Norte, Sudamérica y ciertas remotas cumbres montañosas. Fueron construídas por los marcianos que en su día habían acudido a colonizar la tierra y que se establecieron en ellas con el fin de escapar a la radioactividad que siguió a un conflicto atómico entre Atlántida y Lemuria. Sus naves interplanetarias entran y salen por las mencionadas aberturas superficiales y su propulsión se basa en las corrientes magnéticas planetarias. Sus tripulantes supervisan desde hace muchos siglos el destino de la humanidad.



Civilizaciones Suboceánicas

Antonio Ribera, Will Carson y Otto Binder dan como posible un origen subacuático a los ovnis. El setenta y uno por ciento de la superficie del globo está cubierta por las aguas, con profundidades de hasta diez mil quinientos metros (lo suficiente como para sumergir el monte Everest). ¿Qué mejor sitio -nos dicen- para ocultarse de los pobladores de la tierra firme?...

Se han registrado centenares de observaciones de cuerpos raros sumergiéndose en el mar, evolucionando en sus aguas o emergiendo del mismo. A veces con tal asiduidad que han dado pie a especulaciones sobre la existencia de «platillopuertos» como los de la zona de Malasia en el océano indico o los del golfo San Matías en la Patagonia. Ivan T.Sanderson, uno de los más competentes estudiosos de lo insólito, después de Charles Fort, mantenía la tesis de que en cada medio (agua, tierra y aire) podrían florecer complejas culturas inteligentes separadas entre sí como en compartimentos estancos. Concretamente en el inmenso volumen del agua oceánica habitarían razas conscientes capaces de surcar los cielos en vehículos anfibios.

Fenómenos Metaterrestres Tridimensionales

Merece la pena considerar la eventualidad de que los hombres del espacio hayan fundado una civilización que se extienda por todo el universo, sin vinculación particular a planetas específicos, residiendo a perpetuidad en grandes naves superacondicionadas que vagabundean por el espacio libre. En esta concepción de los «Refugios Interestelares», navíos espaciales de considerable volumen podrían albergar a comunidades enteras durante varias generaciones.

Estas naves viajarían de continuo y en diferentes direcciones, con ánimo de satisfacer una curiosidad intelectual y científica, buscando nuevos mundos para habitar. También Galíndez, Peter Sharp y Borret postulan que los platillos volantes serían sondas de comunicación entre la superficie terrestre y sus voluminosas naves nodrizas.

Bases En Otros Planetas Y Satélites

Todos los planetas y satélites del sistema solar han sido, antes o después, considerados bases de procedencia o tránsito de los platillos volantes. La posibilidad de que «ellos» sean de origen intergaláctico pero que hayan organizado «apeaderos» en cuerpos deshabitados de nuestro sistema solar, ha sido formulada nuevamente por Coral Elorenzen.

Los Fenómenos Transitorios Lunares (T.L.P.) son modificaciones circunstanciales y de corta duración observados por astrónomos profesionales o aficionados, por astronautas o simplemente registrados en fotografías del cercano satélite. Consisten en transformaciones aparentes y fugaces de la estructura del suelo lunar acompañadas a veces por otros fenómenos: brillos y fosforescencias de variadas tonalidades, nieblas, vapores que dificultan la visión óptica, luces móviles, desaparición y reaparición de pequeños cráteres, súbita visión de un nuevo cráter no apreciado anteriormente, figuras geométricas, estructuras con apariencia artificial, bandas longitudinales claramente diferenciadas del terreno circundante, pequeños promontorios o «cúpulas», etcétera.

Particularmente en Platón -un circo de fondo plano con 96 kilómetros de diámetro- se registraron abundantes y llamativos cambios en las cuatro últimas décadas del siglo pasado, reportadas con todo detalle por los miembros de la Royal Astronomical Society de Londres.

Considerando la gran masa de T.L.P. acaecidos durante varios siglos, unidos a determinadas observaciones de notable extrañeza, surge inevitablemente la sospecha de si algunas de estas ocurrencias no tendrían un origen artificial.

La Clásica Hipótesis Extraterrestre o E.T.H.

Esta es sin duda la más popular de las justificaciones a la incansable presencia de los ovnis en nuestra atmósfera. También es la que más adeptos ha conseguido en la comunidad científica y entre el cuerpo de ufólogos «profesionales». Presupone que estamos ante navíos no terráqueos, construidos por seres inteligentes comparables al Homo Sapiens, aunque tal vez mucho más avanzados en ingeniería, mecánica y psicología que nosotros. Residen en planetas y satélites de naturaleza asimilable a la de la Tierra. Tanto «ellos» como sus «mansiones y moradas» estarían compuestos de materia ordinaria perceptible a los sentidos humanos; es decir, su estructura atómica y molecular sería sólida, física y estrictamente tridimensional.

Para llegar hasta el sistema solar desde remotas regiones del universo, habrían tenido que cruzar vastos abismos siderales y para vencer tan inmensas distancias necesariamente habrán desarrollado dispositivos de desplazamiento espacial de gran eficiencia técnica. Es de suponer que hayan superado, de forma que no podamos ni imaginar, el callejón sin salida de la inviabilidad de velocidades superiores a la de la luz, postulado básico, como se sabe, de la teoría de la relatividad de Albert Einstein.

Hipótesis marciana: Los platillos se acercan desde el vecino planeta de la guerra. Por razones de economía universal -dicen Antonio Ribera, Manuel Pedrajo y L.Taylor Hanson- las oleadas de ovnis debieran registrarse en las fechas de las oposiciones de Marte, en ciclos de veintiseis meses, cuando el astro rojo se encuentra a una distancia mínima. Pero la experiencia a lo largo de los últimos cuarenta años no parece corroborar el supuesto de la invasión bienal de discos voladores.

Alternativa venusina: Son varios los que señalan que podrían provenir de Venus, entre otros el astrónomo Eloy Ortega. En los días próximos a la conjunción de este planeta con la Tierra y el Sol, los platillos volantes reaparecen sobre los cielos de casi todos los continentes.

Cinturón de asteroides: Por lo que afirman al menos media docena de «contactados», esta aglomeración de trozos de roca entre Marte y Júpiter es el residuo de la explosión del planeta «Maldek», que resultó destruido como resultado final de una contienda con armas de gran poder destructivo. Este conflicto se produjo después de atravesar un período de decadencia y negatividad generalizadas, parecido al que sufre ahora la Tierra. Una porción de los habitantes de Maldek, previendo el fin catastrófico de su planeta, emigró en sofisticados vehículos aeroespaciales y se estableció entre nosotros.

Los tres «de la cola»: Los «contactados» insisten uno detrás de otro en que los ovnis nos abordan desde Ganímedes, satélite de Júpiter, que, según los astrofísicos, denota unas aparentes condiciones de habitabilidad comparables a las terrestres. Muchísimos contactados aseguran que nuestro sistema no cuenta con nueve sino con doce planetas. Algunos ovnis comparecen en nuestros cielo desde el trío planetario que está aún por descubrir, y tal vez sea debido a que no se trata de astros compactos ordinarios, sino de planetas «etéricos», submateriales, invisibles al ojo de los mortales.

Otros sistemas estelares: Francisco Donis y otros seguidores opinan que los platillos volantes vienen desde Alfa Centauri y Próxima del Centauro. Duncan Lunan, científico escocés, supone que son sondas espaciales lanzadas hace trece mil años por los pobladores de un astro moribundo, en la región de Epsilon Bootis. La secuestrada Betty Hill, que fue trasladada a un ovni en 1961, cree que provienen de Zeta Retículi. Robert K.G.Temple asegura que su origen es un planeta perteneciente al sistema estelar binario de Sirio, cuyos pobladores los Nommos arribaron hace más de cinco mil años a lo que hoy es Libia. Allí -según ellos se mezclaron con los Dogon (tribu que perdura en Mali, al sur del Sahara), fundando una notable civilización que influyó profundamente en el nacimiento y desarrollo de las culturas sumeria y egipcia.



Mundos Interpenetrados

Según Otto Binder, los ovnis y otros fenómenos conexos pueden originarse en un mundo cuyo grado de vibración esté una octava por encima del nuestro, implicando el concepto de «mundos dentro de otros mundos», interpenetrándose mutuamente. Los habitantes de cada uno de estos recintos vibratorios en particular sólo ven, oyen y tocan el sistema limitado de realidad que les ofrecen sus propios órganos sensoriales, capacitados para operar exclusivamente en un tramo muy definido del espectro total de la energía vibratoria.

 Así tendríamos mundos enteros invisibles al alcance de la mano, estratificados en «capas» o esferas interpenetradas; como si las bandas del interior de una cebolla se solapasen a interpenetrasen unas con otras y, no obstante, se mantuviese una abismal separación vibratoria entre todas ellas. J.B.Hasted, físico y parapsicólogo, sostiene que «hay un número infinito de «mundos que coexisten a su vez en el seno de un número infinito de dimensiones, pero no interaccionan directamente entre sí porque son mutuamente «ortogonales».

No obstante, si la conciencia humana fuese capaz de recibir impresiones sensibles de uno de esos recintos diferenciados, quedaría así explicada una gran variedad de fenómenos, tanto ufológicos como paranormales. A efectos prácticos la realidad no es algo absoluto, sino condicional y relativo. Para una mente concreta en particular, su «realidad objetiva» estará en función de en qué dirección, hacia qué «área» específica focalice su atención.



Teoría De Las Realidades Alternativas

Formulada hacia el año 1966 por Allen Greenfield, plantea que la realidad no es algo fijo y estático, o al menos no lo es en nuestro presente estado de comprensión. Por lo tanto cabe que resultemos atrapados en alguna suerte de determinado estado de realidad, por medio de viajes o transmisiones en una cierta interrealidad. El universo en el que residimos sería sólo una porción de la totalidad de lo real.

A través de la historia, los habitantes de otras realidades alternativas han estado en contacto con la humanidad, por lo general con ánimo amistoso y en menor grado con propósitos hostiles, en orden a dominar a la población con manipulaciones encubiertas.

En la concepción einsteniana cabe concebir «atajos» espaciales por la producción de curvaturas locales (como los agujeros de gusano). Cuanto mayor es la cantidad de materia, mayor es también la curvatura del espacio en ese punto. Si la masa de un entorno fuese suficientemente grande y se hubiese llegado a un determinado radio de enrrollamiento, la curvatura circundante se cerraría sobre sí misma. Su contenido quedaría entonces aislado del resto del complejo espacio-temporal. Tal efecto se traduciría en una sorprendente desaparición de objetos materiales.

 Un cuerpo espacial que estuviese animado de una velocidad próxima a la de la luz adquiriría -según la teoría de la relatividad- masa necesaria para cerrar sobre sí mismo su propio campo gravitatorio. Pasaría de esta manera a otro plano diferente al del universo observable. Fuera de éste, la materia no estaría sometida a las mismas leyes físicas que rigen normalmente en su interior, pudiendo desaparecer y reaparecer en otros puntos del espacio, en escasísimo tiempo. Esta teoría ha sido propuesta por Schwarzschield.

Similares especulaciones hace Luis Schöenherr. Según este investigador los viajeros proceden realmente del espacio exterior, pero durante sus desplazamientos utilizan la cuarta dimensión para vencer las grandes distancias intersiderales. Es decir, son tridimensionales y se originan en nuestro mismo continuum de espacio-tiempo, pero para viajar fuera de él se valen transitoriamente de artilugios de la tecnología tetradimensional. Para evitar «cruzar» extensiones longitudinales, producirían con su avanzada técnica unas curvaturas locales en el espacio que ha de ser vencido; una vez conseguido ésto, ellos simplemente empezarían a surgir ante nuestra vista.

Otros Sistemas De Realidad

Los ovnis vienen de un universo de cuatro dimensiones, opina Raoul Foin; sus frecuentes desapariciones instantáneas se explicarían por la súbita transferencia al futuro, donde no les podemos percibir. Así pues, no surgen del espacio sino del tiempo. Podrían ser practicantes de la regresión temporal, que se complacen en examinarnos como a sus ancestros.

Otto Binder sugiere que serían seres de una diferente «zona del tiempo» y por ello sin existencia real, sólida y tangible en nuestro tiempo. Más bien se trataría de meras proyecciones a través de la barrera temporal.

Para John A.Keel, John R.Young y el Doctor Stannard, es posible que nos estemos topando con seres inteligentes de un «universo negativo» integrado por antimateria, que coexiste con el nuestro o lo interpenetra sin que seamos conscientes de ello. Aquello podría explicar el por qué tanto de los platillos volantes, del poltergeist, de las extrañas materias que caen inexplicablemente del cielo, etcétera.

Otra de las hipótesis postula que los ovnis no se originan en el convencional espacio exterior, sino que pertenecen al «espacio interior» del hombre. Para Matt Graeber, lo que hoy llamamos ovnis se denominó en otros momentos de la historia: visiones, dioses, santos y ángeles.

viernes, 21 de mayo de 2010

Descifrando las Psicoimágenes: Rostros de los No Vivos


A pesar de tantos años de investigación a través del mundo del sonido con la psicofonía, vamos a adentrarnos dentro de ese apasionante mundo de la imagen con las psicoimágenes y estudiemos si es o no posible poder ver a nuestros difuntos.

Origenes:

 Friedrich Jürgenson, desde que en el año 1959 descubriera la psicofonía, estuvo trabajando de una forma incansable para intentar conseguir otro medio, mediante el cual poder comunicarse mejor y de una manera más dialogante con sus amigos del otro lado.

Evidentemente, desde el fallecimiento de Jürgenson y no pasando por alto al Dr. Konstantin Raudive, que fue el que promulgó el estudio y la investigación de la TCI ( Transcomunicación Instrumental ), nos encontramos con palpable muestras de evolución de las transcomunicaciones.

Y a pesar de que en España los investigadores estemos todavía poco informados, en el mundo se avanza dentro de este campo. Por ejemplo, en el año 1981 en los Estados Unidos, el Dr. William O’Neil, obtuvo una comunicación con ese otro plano, de varias horas. La conversación que mantuvo, gracias a un ingenio electrónico denominado Mark IV, con un supuesto espíritu ya fallecido perteneciente al Dr. George J. Mueller, hizo avanzar a este continente dentro del estudio de las misteriosas comunicaciones. Pude analizar las comunicaciones obtenidas, y demuestran claramente que se no se trata de voces humanas ni por supuesto manipuladas. Pero de momento, centrémonos en lo que refiere a la psicoimagen.

                                                  EN VIDA                        PSICOIMAGEN

Klaus Schreiber, Pionero De Las Psicoimágenes
En efecto, el investigador alemán Klaus Schreiber tras muchos intentos, por fin consiguió establecer contacto con los difuntos por medio de las psicoimagenes.

¿ Cuál Es La Verdadera Raíz ?

Quizás esta pregunta, encierra mucha labor de análisis dentro. La verdadera raíz de la transimagen o psicoimagen, quizás sea es mismo mundo adimensional que engloba a los causantes de las psicofonías. Pero... si pensamos en el tipo de contacto (Psicofónico) y la validez del mismo, (sabemos que las psicofonías son muy escuetas y con poca información) no tiene que tener una misma raíz, puesto que se han dado casos en los que las imágenes que se han obtenido, han hablado por el receptor de Televisión, expresándose correctamente durante algunos segundos.

Esto es lo suficientemente importante, como para que de pie a pensar que los entes productores del fenómeno, disponían de una energía más fuerte , estable y duradera y también eran más coherentes que los que normalmente se registran mediante experimentos de transcomunicación convencional (Psicofonías).

Entonces...¿ Donde están ?. Si tomamos como base, que los entes productores de las psicofonías posiblemente se encuentren en una interfase o zona estanca entre un plano y otro, lo normal es que estos otro seres que se comunican de una manera mucha más evolucionada y tomando como base que; cuanto más evolución más inteligencia, nos encontramos que es muy posible que estén en un plano superior a los otros.


La Dificultad De Obtenerlas

En absoluto, no es nada difícil obtener una psicoimagen o transimagen. En un primer intento de conseguir mi primera Psicofonía, tarde varias semanas o algún mes que otro, en obtener unos resultados que merecieran la pena. Cuando me dispuse para realizar mi primera psicoimagen y esperando cono era lógico que no saliese nada, me quedé perplejo, cuando observamos todos los presentes, la formación del contorno de un rostro muy parecido al de Groücho Max.

La verdadera pena fue que por mi inexperiencia perdía la imagen.Ciertamente, tras largas horas de análisis, minucioso estudio y elaboración de los fotogramas obtenidos en intentos de obtener psicoimágenes, mi número de imágenes conservadas es muy pobre.

La metodología para su investigación, vídeo-cámara, magnetoscopio reproductor, televisor en B/N, lámpara de luz ultravioleta y pocas cosas más, a pesar de ser sencilla, es muy laboriosa y va muy vinculada a la rotura de estos aparatos (electrodomésticos) que no están pensados para darle mucho tute.

                                              EN VIDA                              PSICOIMAGEN

¿Cómo Se Puede Obtener Una Psicoimagen?

Como ya decía anteriormente la técnica y los útiles son sencillos, prácticos, y económicos. El único problema es que estamos hablando de aparatos domésticos, y cuando se les hace trabajar mucho corren el riesgo de estropearse. Se dispone un televisor en Blanco Y Negro enchufado a la pared y desconectado de la toma de antena.

En el lugar de la misma, se conectará una vídeo-cámara, en un ángulo de 45° más o menos, con respecto a la parte frontal del televisor. Se separa un par de metros de la pantalla y con una luz ultravioleta, se pone la cámara en posición REC o de grabación y se graban unos segundos. Para vuestra información, cada segundo tiene un promedio de veinticuatro fotogramas, y para estudiar el fenómeno de las Transimágenes, hay que analizar una por una cada una de ellas.

Esto conlleva a que veinticinco segundos grabados, nos proporcionen una tarea de explorar seiscientas imágenes. Si en cada imagen invertimos una media de veinte segundos de exploración (que menos), en revisar esos veinticinco segundos, se tardará más o menos tres horas y media.
Con esto no quiero asustaos, sólo quiero que sepáis que si decidís investigar las famosas imágenes del más allá, debéis de armáros de paciencia.


¿Son Los Muertos Los Que Aparecen En Las Imágenes?
La verdad es que no me podría aventurar a decir que se trata de los muertos. A pesar de que las imágenes que tenemos de algunos grupos serios de investigación, muestran rostros de personas fallecidas y después captadas en las cámaras, se hace difícil reconocerlos en todo su esplendor.
La triste realidad, es que nos movemos en un mundo de hipótesis trascendentales, cuyo sustento es nuestra propia mente. Aunque es este caso la realidad supera la ficción podemos observar la similitud entre los rostros aparecidos en los televisores de distintos laboratorios de todo el mundo y compararlos con imágenes fotográficas de las personas relacionadas.

No Siempre Son Personas Lo Que Aparece En Las Pantallas


Si observamos la fotografía que se muestra a la izquierda, podremos comprobar la estupenda nitidez de un desolado paisaje. La verdad es que cuando estudie esta imagen me hice una pregunta: ¿ Cómo es posible que pinten el lugar donde se encuentra, tan sumamente bonito y que cuando observamos las imágenes, como por ejemplo esta del paisaje, vemos una campo seco y desolado ?.

Quizás , la respuesta venga dada más adelante, con la propia evolución. Es muy posible que con todos los adelantos técnicos que hay ahora, junto con el entusiasmo por conocer que más allá, nos proporcionen a no tardar mucho tiempo, pruebas y datos suficientes, como para aventurarnos a sacar una conclusión concreta de que lo que estamos viendo, posiblemente sean los rostros de personas que han vivido, han muerto y posteriormente desde un mundo desconocido, en otra dimensión, nos envían estas extrañas e inexpresivas imágenes, a veces demasiado similares a fotografías obtenidas en vida.

Por ello, creo que tanto los misterios que encierran las psicofonías, como los de las psicoimágenes, están todavía por desvelar. Es muy posible, que con la colaboración de todos nosotros y de un gran número de investigadores que tanto se están esforzando por desvelarlos, algún día podamos decir que lo hemos conseguido.

martes, 18 de mayo de 2010

Tecnología Antigua:¿Fueron nuestros pasados sus primeros inventores?


Muchos de los hallazgos descubiertos en la antigüedad no han encontrado aún una respuesta a sus enigmas. ¿Fue Alessandro Volta la primera persona que ideó la batería eléctrica? ¿Fueron los hermanos Wright realmente los primeros en volar?. Nuestros remotos antecesores contaron con una tecnología mucho más avanzada de lo que imaginamos.



En un museo de El Cairo se exhibía un pequeño modelo de madera. Nadie tenia dudas acerca de lo que representaba: una simple ojeada bastaba para distinguir las alas, el plano de deriva, la cola y el sólido y voluminoso cuerpo de algún tipo de avión. El cuerpo de este modelo tenía una longitud de algo menos de 15 centímetros y su envergadura era algo mayor de 18 centímetros, Había sido construido con madera de sicómoro, muy ligera, y cuando uno lo disparaba al aire con la mano, volaba una corta distancia.

El ver un modelo como éste en un museo de ciencia no hubiera sido una sorpresa. Sin embargo este modelo ocupaba un lugar privilegiado en el Museo de Antigüedades de El Cairo, y estaba fechado alrededor del año 200 a.C.

Esta pieza antigua constituye un desafío notorio a nuestras ideas acerca del desarrollo de la tecnología. Y es tan sólo uno de los innumerables enigmas que replantean la discusión acerca de los conocimientos científicos y de ingeniería de nuestros antepasados.

Cuando en 1898 -cinco años antes de que los hermanos Wright llevaban a cabo con éxito su primer vuelo a motor- se encontró este modelo en una tumba de la antigua ciudad egipcia de Saqqara, nadie lo relacionó con la idea del vuelo artificial. Fue almacenado en una caja que contenía figuras de pájaros. En 1969 lo redescubrió el doctor Kahlil Messiha, y quedó asombrado, dada su evidente semejanza con un avión moderno.

Un comité de expertos arqueólogos e ingenieros aeronáuticos estudiaron el modelo. Destacaron el arco de sus alas -la curvatura de la superficie superior que ayuda al avión a elevarse- y la inclinación hacia abajo de los extremos de las mismas, que proporciona estabilidad. Llegaron a la conclusión de que la pieza era un modelo a escala de un avión de tamaño normal. Debía tratarse de un «planeador motorizado» diseñado para transportar pesadas cargas a poca velocidad, probablemente a menos de 95 km/h. Podría haber sido impulsado por un motor montado en la parte trasera, en el lugar donde ahora la cola del avión aparece rota.

El comité estaba tan convencido de la importancia de su hallazgo, que lo colocaron en lugar destacado en el Museo de El Cairo. En otras tumbas se encontraron más de una docena de «planeadores» similares. ¿Podía tratarse verdaderamente de modelos de antiguos aviones?

El escepticismo que la mayoría de las personas expresan respecto a la idea de antiguos aeronautas -posiblemente tan chocante como la idea de antiguos astronautas- sufrió un duro golpe cuando se descubrió que también en América, es decir, en el otro lado del mundo conocido, se habían hallado modelos aéreos pertenecientes al primer milenio después de Cristo.



Los supuestos modelos de aviones que han salido a la luz son una serie de pequeños objetos ornamentales de oro, encontrados en Colombia, Costa Rica, Venezuela y Perú. Un ejemplar fue descubierto en una colección de objetos de arte antiguos de Colombia por Iván T. Sanderson, jefe de la Sociedad para la Investigación de lo Inexplicado, en Estados Unidos.

Se trataba de un colgante de 5 centímetros de longitud. Los arqueólogos colombianos lo habían clasificado de «zoomorfo», es decir, con forma de animal. Sin embargo, se parece mucho más a un avión de caza a reacción con alas en forma de delta, que a cualquier tipo de animal o pájaro. Posee unos apéndices triangulares que se parecen muchísimo a las alas de varios tipos de modernos aviones supersónicos, una cola pequeña y vertical, un plano de deriva, y a un lado de éste hay incluso lo que parece ser un emblema. No obstante, este objeto ornamental se atribuye a los sinu, un pueblo preincaico que floreció desde el siglo V hasta el siglo VIII d. C.

Estos objetos se parecen a los aviones a reacción; pero, ¿hasta qué punto nos sirve de guía esta constatación? El emblema del plano de deriva del modelo colombiano se parece a la letra B semítica. Algunos escritores han pasado de este simple hecho a la conclusión de que este modelo procedía del Oriente Medio.

Interpretaciones poco fundadas como esta última pueden llevar a algunas personas a recelar de todas las afirmaciones arriesgadas acerca de objetos antiguos. No obstante, es absolutamente necesario prestar atención a los descubrimientos de objetos que «funcionan» y cuya fecha nos parece imposible. El planeador de Saqqara constituye un ejemplo; igualmente impresionante es la «batería de Bagdad» .


Electricidad Antigua

La parte exterior de la batería consiste en una simple vasija de barro, de algo menos de 15 centímetros de altura. Está taponada con betún en el que se ha montado un cilindro de cobre que penetra en la vasija unos 10 centímetros. El cilindro consta de tiras de cobre soldadas, y está cubierto con una tapa de cobre. En el interior del cilindro se encuentra una varilla de hierro, que se ha corroído adrede tratándola con algún ácido. Esta vasija fue hallada en Bagdad, y por lo visto data de la época de la dominación de los partos en esta parte de Iraq, que duró desde 250 a.C. hasta 224 d.C.

Cuando en 1937 el arqueólogo Wilhelm Köning descubrió casualmente esta pieza en un museo de Iraq, inmediatamente se dio cuenta de cómo podría utilizarse para generar voltaje eléctrico. Experimentos realizados algunos años después con réplicas modernas del aparato confirman que pudo ser utilizado con este fin. Para generar voltaje era necesario poner dentro del cilindro un líquido adecuado. Podría haberse utilizado una gran variedad de líquidos, incluyendo el ácido acético o ácido cítrico (los constitutivos básicos del vinagre y del zumo de limón, respectivamente) o una solución de sulfato de cobre. Esto habría generado un voltaje de 1 ½ a 2 voltios entre el cilindro de cobre y la varilla de hierro. Uniendo una serie de elementos de este tipo (formando una «batería» en el sentido estricto de la palabra) se podría haber aumentado sustancialmente el voltaje.

Lo más probable es que los partos usaran la electricidad para la galvanoplastia. El arte de dorar figurillas databa ya de siglos antes de esta época. Puede que la batería se utilizara para producir voltaje entre la estatuilla de metal y un lingote de oro mientras se sumergía a ambos en un electrolito. El oro era transportado a través del líquido y se depositaba sobre la superficie de la figura en forma de fina capa.

El saber cómo generar una corriente eléctrica podría haber sido un descubrimiento aislado. Los antiguos conocían la electricidad estática: sabían que al frotar el ámbar (en griego, «elektron») éste atraía objetos ligeros, como pelos o polvo. La técnica de generar corriente eléctrica -es decir, carga eléctrica en movimiento- podría haber sido un descubrimiento igualmente accidental y aislado. Parece que ninguno de los dos descubrimientos condujo a un mayor desarrollo técnico ni al estudio de las causas del fenómeno, a pesar de que algunos entusiastas afirman que los partos -y antes que ellos los egipcios- empleaban luz eléctrica.

Sin embargo, en la tecnología del pasado existen suficientes anomalías, seriamente acreditadas, para que podamos estar seguros de que algunos de nuestros antepasados llegaron a niveles tecnológicos asombrosamente altos.

En el año 1900 unos buceadores encontraron los restos de un barco de al menos 2.000 años de antigüedad, cargado de tesoros y procedente de la isla griega de Anticitera. Contenía estatuas de bronce y mármol, y es posible que estuviera viajando hacia Roma cuando naufragó (alrededor del año 65 a.C.). Entre su cargamento se encontró una masa de madera y bronce.

El metal estaba tan corroído que tan sólo pudo verse con dificultad que se trataba de ruedas de engranaje y escalas grabadas. Pero en 1954 Derek J. De Solla Price, de la universidad de Cambridge, pudo finalmente deducir que se trataba de un antiguo mecanismo de cálculo análogo, mucho más adelantado que todo lo que hubo en Europa por espacio de varios siglos. En realidad, cuando estaba nuevo, el mecanismo «debió de parecerse mucho a un buen reloj mecánico moderno».



El mecanismo estaba compuesto de por lo menos 20 ruedas de engranaje, apoyadas en una serie de placas de bronce, todo ello montado dentro de una caja de madera. Cuando se daba vueltas a un mango que atravesaba el lado de la caja, las manecillas se movían a velocidades diferentes sobre esferas protegidas por unas puertecillas. Las inscripciones explicaban cómo manejar el aparato y cómo interpretar lo que marcaban las esferas.

El mecanismo indicaba el movimiento de los cuerpos celestes: el Sol, la Luna y los planetas que pueden verse sin ayuda de aparatos ópticos, como Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Señalaba sus posiciones relativas en el cielo con gran exactitud. Las manecillas indicaban también la hora.

En palabras de Price, «en ningún lugar se ha conservado nada similar a este instrumento. De ningún texto científico o alusión literaria se conoce nada comparable a esto». Continúa diciendo que «parece probable que la tradición de Anticitera formara parte de un amplio corpus de conocimientos que se perdió para nosotros, pero que conocieron los árabes», ya que siglos más tarde éstos construyeron calendarios mecánicos a inspiraron a los constructores de relojes de la Europa medieval.

Sin embargo, cabe preguntarse: ¿es posible que este corpus de conocimientos contuviera algo más? ¿Es posible que los antiguos dominaran unas fuerzas, benévolas o malévolas, que no han permanecido vivas en la memoria de sus descendientes?.

La extraña historia de Hanging Rock

El melancólico paisaje australiano, rico en antiguos símbolos, fue en el año 1900 escenario de la misteriosa desaparición de un grupo de colegialas que participaban en una merienda campestre.



El día de San Valentín de 1900 amaneció soleado y hermoso en el pueblo de Woodend, cerca de Melbourne (Australia). Era el día de la excursión anual en el colegio para señoritas Appleyard, sitio en las afueras del pueblo, y a primera hora de la mañana un grupo de alumnas y profesoras de dicha escuela salieron con la intención de efectuar un almuerzo campestre en un hermoso paraje local. Al final del día cuatro personas habían desaparecido; tres de ellas no volverían a ser vistas nunca más.

Esta extraña historia se ha convertido en un episodio célebre, tan misterioso como el caso del buque abandonado, el Mary Celeste. Se ha convertido en tema de incontables teorías, numerosos artículos de revistas, al menos dos libros y una película, Picnic at Hanging Rock (1975). Pero como en tantos otros misterios históricos, lo acontecido en Hanging Rock no es todo lo que aparenta ser.

La historia nos cuenta que el grupo de chicas y profesoras partió en un coche alquilado para dirigirse a Hanging Rock a celebrar su almuerzo campestre anual. Un típico lugar de excursión al que solía acudir la gente de principios de siglo era una insólita formación geológica llamada Hanging Rock. Esta formación de origen volcánico y de varios millones de años de antigüedad se levanta majestuosamente unos 150 metros por encima de la llanura en que está emplazada, y culmina con la mezcla de piedras y monolitos en equilibrio que le dieron su nombre (Hanging Rock significa, en inglés, «roca que se balancea»). Muy cerca de la base de la roca había un buen lugar para comer y descansar, consistente en algunas improvisadas mesas de piedra y un adecuado y discreto servicio de lavabos.

El grupo escolar estaba compuesto por 19 chicas, la mayoría adolescentes; y dos profesoras; mademoiselle Diane de Poitiers, la más joven de las dos, enseñaba francés y danza, y Greta McCraw, una solterona escocesa de mediana edad, era la profesora de matemáticas. El otro adulto del grupo era Ben Hussey, conductor del coche alquilado por el colegio. Mistress Appleyard, la directora, no formaba parte de la expedición.

El grupo partió temprano aquel sábado por la mañana para cubrir los siete kilómetros que mediaban hasta el lugar del almuerzo, y llegaron poco antes del mediodía. El día era cálido y soleado, y después de comer la mayoría de las chicas dormitaban apaciblemente a la sombra de los árboles y las rocas. Algo más allá, al otro lado de un pequeño riachuelo que fluía de la pared de la roca, se había instalado otro pequeño grupo. Estaba compuesto por el coronel Fitzhubert (veterano del Ejército de la India, ahora retirado a climas más suaves), mistress Fitzhubert, su sobrino, el honorable Michael Fitzhubert (de visita y proveniente de Inglaterra) y el lacayo Albert Crundall.



Un Paraje Traicionero

Hacia las tres de la tarde, tres de las chicas mayores pidieron permiso a la profesora de francés para explorar la roca. Las tres jóvenes -Irma Leopold, Marion Quade y una muchacha a la que se recuerda simplemente como Miranda- tenían todas diecisiete años y destacaban por ser sensatas y responsables. Tras un breve comentario entre los adultos (durante el cual se observó que los relojes de Ben Hussey y de miss McCraw se habían parado a mediodía), se acordó dejarlas ir. Posteriormente dieron también permiso a Edith Horton, una chica más joven, de catorce años, para acompañarlas. Se advirtió a las cuatro que no subieran demasiado por la roca, que procuraran evitar los riscos, cuevas y precipicios, y que tuvieran cuidado con las serpientes, arañas y otros bichos peligrosos.

Las muchachas se alejaron de la zona de picnic, cruzaron el riachuelo y se perdieron de vista hacia las 3:30 de la tarde. Michael Fitzhubert y Albert Crundall, que estaban sentados junto al riachuelo, las vieron pasar; Irma iba delante, seguida de Marion, Miranda y Edith. Albert soltó un silbido piropeándolas, y Mike se levantó con la intención de seguirlas, pero desistió después de andar sólo unos metros, cuando ellas desaparecieron tras unos árboles.

En el lugar de la merienda todos dormían. Hacia las 4:30, Hussey deseaba ya reunir a todo el personal. Él y mademoiselle de Poitiers se dieron cuenta de que faltaba también miss McCraw; nadie la había visto marchar, pero se creía que había seguido a las chicas exploradoras. El grupo de Fitzhubert acababa de recoger sus cosas y se había marchado.

Irritados al principio y después cada vez más consternados, Hussey y mademoiselle de Poitiers buscaron a las ausentes. Hussey organizó a las chicas para que buscaran por parejas, dando voces a cada momento. Un rastro de helechos partidos y arbustos torcidos llevaba del este a la cara sur de la roca, pero más allá, donde empezaba el terreno propiamente rocoso, los rastros iban desapareciendo.

Los alarmados excursionistas buscaron durante casi una hora; hacia las 5:30, Edith Horton salió medio atontada de los matorrales del lado suroeste de la roca. Gritaba histéricamente y no pudo contar a los que la interrogaban nada de lo que había pasado. No había ninguna señal de Miranda, Irma, Marion y miss McCraw.

Al llegar la noche, los dos adultos decidieron reunir a las chicas que quedaban y volver al colegio. A la vuelta, se detuvieron en la comisaría de Woodend, donde Hussey informó de lo acontecido al agente Bumpher.

Al día siguiente, domingo, se inició una búsqueda activa de las mujeres que faltaban. Se pensaba que las muchachas y su maestra simplemente se habían perdido en el bosque, y la policía alistó a una serie de voluntarios, entre los cuales se hallaban Mike Fitzhubert y Albert Crundall, para buscarlas en la roca. Esta no fue tarea fácil, puesto que Hanging Rock es una zona traicionera, repleta de cuevas y abismos (tradicionalmente se creía que no tenían fin) cubiertos de espesos matorrales. Al cabo de un día de búsqueda, nada se había encontrado.

Mientras tanto, el médico de Woodend, el doctor McKenzie, examinaba a Edith Horton. Parecía sufrir una leve conmoción y presentaba numerosos cortes, arañazos y magulladuras debido a su carrera entre los matorrales, pero no heridas graves. No podía recordar nada de cuanto vivió en la roca. Sin embargo, a la semana siguiente, el miércoles, fue interrogada por el agente Bumpher, a quien inusitadamente reveló que cuando volvía había pasado cerca de miss McCraw, la cual se dirigía hacia la roca. La vio a cierta distancia, y la profesora no había prestado atención a los gritos de Edith. Además, Edith confesó avergonzada que la solterona, habitualmente tan recatada, vestía de modo indecente: no llevaba falda encima, solamente sus bragas.

La búsqueda continuó durante varios días, mientras la policía interrogaba sistemáticamente a todos los testigos. El joven Michael Fitzhubert parecía ser el más sospechoso en el caso de que se hubiese realizado un acto impúdico, pues él había sido la última persona que había visto a las chicas y admitió que había empezado a seguirlas. No obstante, no había ningún otro indicio de que él hubiese sido el responsable de la desaparición de las muchachas y, posiblemente debido a la presión ejercida por los influyentes Fitzhubert, la policía abandonó esta parte de la investigación.

El jueves siguiente a la excursión, la policía recurrió a un rastreador aborigen y a un sabueso. Tras haber olido ropa de miss McCraw, el sabueso siguió una pista que ascendía por la roca; luego se detuvo, con los pelos de punta y gruñendo durante casi 10 minutos, en una plataforma circular a medio camino de la cima; sin embargo, no encontró ninguna pista tangible. Convencida de que nadie podría haber sobrevivido durante tan largo tiempo en la espesura de los matorrales, la policía decidió abandonar la investigación.

Al día siguiente, viernes, Mike Fitzhubert y Albert Crundall decidieron investigar por su cuenta. Al final del día, sin haber encontrado nada, Mike decidió pasar la noche en la roca.

Albert volvió a la residencia del coronel Fitzhubert para excusar a Mike. A la mañana siguiente, cuando volvió a la roca, siguió el rastro de Mike y lo encontró inconsciente, con una insolación y un tobillo gravemente torcido. Mike fue llevado a casa y visitado por el doctor McKenzie; aquella noche Albert encontró en un bolsillo de Mike una nota escrita con precipitación y que, pese a su incoherencia, reflejaba que Mike había encontrado algo en la roca. En la mañana del domingo se llevó a cabo otra investigación y, con gran sorpresa por su parte, los buscadores hallaron a Irma Leopold.



¿Surgida De La Nada?

Estaba inconsciente. Sufría varios golpes y pequeños cortes en la cabeza, y las uñas de sus manos estaban rotas, pero por otra parte no parecía muy afectada después de haber pasado más de una semana en el bosque: sus pies, descalzos, estaban limpios y sin marcas. Lo más extraordinario de todo era que le faltaba el corsé, pero no habían abusado sexualmente de ella. Cuando recobró el conocimiento, no podía recordar nada de lo que le había sucedido.

Y aquí acaba la historia. Irma no pudo decir nada de lo que le había ocurrido; Miranda, Marion y miss McCraw no serían vistas nunca más. Como consecuencia del episodio, las alumnas del colegio Appleyard fueron cambiadas de colegio, y aquél fue clausurado. Unos meses más tarde, mistress Appleyard se dirigió a Hanging Rock y subió sola. Su cuerpo fue hallado posteriormente al pie de un precipicio.

El misterio de Hanging Rock ha suscitado infinitas especulaciones. Para quienes no estén dispuestos a aceptar una explicación paranormal, existen dos posibilidades. Las chicas pudieron haberse perdido y muerto en la roca debido a las condiciones climatológicas. Sus cuerpos pudieron permanecer escondidos en la maleza al pie de un risco, o en una cueva donde pudieron haber caído, hasta ser devorados por los animales, insectos y bacterias (lo cual sucede bastante a menudo en el bosque australiano). La amnesia de Edith podría deberse a la histeria o a una caída; la de Irma, a la traumática experiencia de quedar separada de las demás y sobrevivir sola una semana. El corsé se lo debió de quitar para moverse más libremente (ésta pudo ser también la razón por la que miss McCraw se desprendió de su falda).

La segunda posibilidad es que las muchachas fuesen víctimas de algún crimen. Se ha sugerido la teoría de que Mike Fitzhubert y Albert Crundall pudieron haber raptado a las muchachas (después de asesinar a miss McCraw) y mantenerlas escondidas en las tierras del coronel para satisfacer sus deseos sexuales. Marion y Miranda, o bien murieron a causa de las lesiones sufridas, o fueron asesinadas; Irma debió de salvarse por azar. Desarrollando esta hipótesis, Mike pudo haber sido un pervertido sexual al que su familia hubiera enviado a las colonias para deshacerse de él; pero toda esta teoría se viene abajo por el hecho de que Irma siguiese siendo virgen.

Las demás teorías son menos sostenibles. Se ha sugerido que las chicas fueron misteriosamente atrapadas por un vehículo espacial. Ciertamente, la roca es lo suficientemente peculiar como para servir de faro intergaláctico, como la Torre del Diablo que aparece en la película Encuentros en la tercera fase (1977). La presencia de un OVNI podría explicar el hecho de que los relojes se parasen. Cuando Edith contaba que había visto a miss McCraw, dijo que había. percibido una misteriosa nube rosa hacia aquella hora; ¿es esto una prueba de que pudiese haber extraños objetos volantes en el espacio?

Otra teoría es que las muchachas pudiesen haber realizado algo así como un viaje en el tiempo, en el que se trasladaron a otra época pasada o futura. Esta teoría queda muy relacionada con la nube rosa, pues Christian Doppler y Albert Einstein sugirieron que los cuerpos que desaparecían de la vista a una velocidad tremendamente elevada adquirían un tono rojizo que la vista percibía: una distorsión del espectro de la luz. La nube rosa podría haber sido la desaparición de miss McCraw a enorme velocidad viajando a través del tiempo.

Otras ideas son que las chicas se introdujeron en un universo paralelo, o que las propiedades originarias de la roca absorbieron misteriosamente a las víctimas, teoría que la película Picnic at Hanging Rock, con su angustiosa visión del paisaje australiano y su afirmación de la roca como un gigantesco símbolo fálico, parecía favorecer.

Así pues, ¿qué sucedió exactamente en aquel lejano día de San Valentín?

Gran parte de la historia de Hanging Rock está basada en la novela de Joan Lindsay Picnic en Hanging Rock (1967). Pese a que ésta es una obra de ficción, su creadora obviamente desea que sus lectores la tomen por una historia real. En el prefacio, la autora dice: «Si se trata de una realidad o de una ficción, mis lectores deben decidirlo por sí solos.» Al final del libro hay una larga cita, aparentemente extraída de un periódico de Melbourne, en el que se describen los rasgos más importantes de la historia. Otras circunstancias han contribuido a engañar a los investigadores. Todos los lugares mencionados en la historia existen, incluido un colegio para señoritas en Woodend. Los hermanos Hussey dirigían unos almacenes cerca de Woodend, y un tal doctor McKenzie trabajaba en las proximidades a finales del siglo XIX. Sin embargo, hoy en día no pueden hallarse referencias a las desapariciones.

De hecho, el día de San Valentín de 1900 cayó en miércoles, no en sábado. El colegio para señoritas (llamado Clyde College) fue inaugurado en 1910 en un suburbio de Melbourne, y no pasó a Woodend hasta 1919. Ni el periódico local, el Woodend Star, ni los dos diarios de Melbourne, el Age y el Argus, hablaron de las desapariciones en febrero de 1900, ni tampoco en años anteriores ni posteriores. La cita periodística del final de la novela dice que Irma fue entrevistada varias veces por la Society for Psychical Research: dichas entrevistas no han podido ser localizadas.

Ante esta falta de pruebas, Joan Lindsay se mantiene inquiétantemente enigmática. En una entrevista con un periódico de Melbourne, en 1977, se le preguntó sin reservas:

«¿Es su novela una realidad o una ficción?» «Para mí, ésta es una pregunta imposible de contestar -replicó-. La realidad y la ficción están íntimamente relacionadas.»

De cualquier manera, poco parece importar si la historia es verdadera o no. Parece haber pasado ya a formar parte de la mitología moderna. La gente que ha leído el libro o ha visto la película asegurarán que los acontecimientos descritos sucedieron en realidad. Al parecer, la historia ha cuajado perfectamente en el inconsciente colectivo australiano.

Increible polemica:¿Está Hueca La Tierra?


Durante muchos años se creyó que la Tierra era hueca, pero hasta 1968 no hubo ninguna prueba de ello. Ese año, unas fotos tomadas por un satélite mostraban claramente un agujero enorme en el Polo Norte.

A principios de 1970, la Administración del Servicio de Ciencia del Medio Ambiente (ESSA), perteneciente al Departamento de Comercio de los Estados Unidos, proporcionó a la prensa unas fotografías del Polo Norte tomadas por el satélite ESSA-7 el 23 de noviembre de 1968.

Una de las fotografías mostraba el Polo Norte cubierto por la acostumbrada capa de nubes; la otra, que mostraba la misma zona sin nubes, revelaba un inmenso agujero donde hubiera debido estar el Polo. El ESSA estaba lejos de sospechar que sus fotos rutinarias de reconocimiento atmosférico iban a contribuir a despertar una de las controversias más sensacionales y célebres de la historia de los OVNIS.

En el número de junio de 1970 de la revista Flying Saucers, el editor y ufólogo Ray Palmer reprodujo las fotos del satélite ESSA-7 junto con un artículo en el que manifestaba que el agujero de la foto era real.

Durante mucho tiempo, Ray Palmer y otros ufólogos habían creído que la Tierra es hueca, y que los OVNIS provienen y retornan a una civilización de seres superiores que está oculta en su interior inexplorado. En 1970, gracias al apoyo de una fotografía en que aparecía el enorme agujero del Polo Norte, Palmer pudo por fin asegurar que la super-raza subterránea existía y probablemente se podía llegar hasta ella a través de los agujeros de los polos Norte y Sur.

En los números siguientes de Flying Saucers apoyó su teoría resucitando otra antigua controversia sobre la «Tierra hueca»: la de las famosas expediciones del vicealmirante Richard E. Byrd a los polos Norte y Sur.

"El vicealmirante Richard E. Byrd de la US Navy fue un distinguido aviador pionero y explorador polar que sobrevoló el Polo Norte el 9 de mayo de 1926 y dirigió numerosas expediciones a la Antártida, incluyendo un vuelo sobre el Polo Sur el 29 de noviembre de 1929. Entre 1946 y 1947, llevó a cabo la operación a gran escala llamada «High Jump» (Salto Alto), durante la cual descubrió y cartografió 1.390.000 km² de territorio antártico.

Las famosas expediciones de Byrd entraron por vez primera en la controversia de la Tierra hueca cuando varios artículos y libros especialmente Worlds beyond the Poles (Mundos más allá de los Polos), de Amadeo Giannini pretendieron que Byrd había en realidad volado no por encima del Polo, sino hacia dentro de los grandes agujeros que llevan al interior de la Tierra. Ray Palmer, basándose principalmente en el libro de Giannini, introdujo esta teoría en el número de diciembre de 1959 de su revista y, a raíz de ello, mantuvo una voluminosa correspondencia al respecto.

Según Giannini y Palmer, el vicealmirante Byrd anunció en febrero de 1947, antes de un supuesto viaje de 2.750 km a través del Polo Norte: «Me gustaría ver la tierra más allá del Polo. Esa área más allá del Polo es el centro del Gran Enigma.» Giannini y Palmer decían también que, durante su supuesto vuelo sobre el Polo Norte en 1947, el vicealmirante Byrd comunicó por radio que veía debajo de él, no nieve, sino áreas de tierra con montañas, bosques, vegetación, lagos y ríos y, entre la maleza, un extraño animal que parecía un mamut.

También, siempre según Giannini y Palmer, en enero de 1956, después de dirigir otra expedición a la Antártida, el vicealmirante Byrd había manifestado que su expedición había explorado 3.700 km más allá del Polo Sur y, además, justo antes de su muerte, Byrd había dicho de la tierra más allá del Polo que era «un continente encantado en el cielo, tierra de misterio permanente». Esa tierra, según otras teorías, era la legendaria Ciudad del Arco Iris, cuna de una fabulosa civilización perdida.

Para Giannini y Palmer, los comentarios atribuidos al vicealmirante Byrd no hacían más que confirmar lo que ellos habían sospechado siempre: que la Tierra tiene una forma «extraña» en los Polos, algo parecido a un « donut», con una depresión que, o bien se hunde muchos kilómetros en las entrañas de la Tierra, o forma un agujero gigante que pasa a través del eje de la Tierra, de un polo a otro.

Dado que, por razones geográficas, es imposible volar 2.750 km más allá del Polo Norte o 3.700 km más allá del Polo Sur sin ver agua, es lógico pensar que el vicealmirante Byrd debe haber volado hacia dentro de las enormes cavidades convexas de los polos, dentro del Gran Enigma del interior de la Tierra y que, si hubiera seguido adelante, habría llegado a la base secreta de los OVNIS que pertenecen a la super-raza oculta, quizás la legendaria Ciudad del Arco Iris que Byrd habría visto reflejada en el cielo.

La posibilidad de que la Tierra sea hueca, de que se pueda entrar en ella a través de los polos Norte y Sur, y de que civilizaciones secretas florezcan en su interior, ha espoleado las imaginaciones desde tiempo inmemorial. Así, el héroe babilonio Gilgamesh visitó a su antepasado Utnapishtim en las entrañas de la Tierra; en la mitología griega, Orfeo trata de rescatar a Eurídice del infierno subterráneo; se decía que los faraones de Egipto comunicaban con el mundo inferior, al cual accedían a través de túneles secretos ocultos en las pirámides; y los budistas creían (y creen todavía) que millones de personas viven en Agharta, un paraíso subterráneo gobernado por el rey del mundo.

El mundo científico no fue inmune a esta teoría: Leonard Euler, un genio matemático del siglo XVIII, dedujo que la Tierra era hueca, que contenía un sol central y que estaba habitada; y el doctor Edmund Halley, descubridor del cometa Halley y astrónomo real de Inglaterra en el siglo XVIII, también creía que la Tierra era hueca y albergaba en su interior tres plantas. Ninguna de estas teorías estaba sustentada científicamente, pero alternaban con varias obras de ficción sobre el mismo tema, las más importantes de las cuales eran Las Aventuras de Arthur Gordon Pym, de Edgar Allan Poe (1833), en la cual el héroe y su compañero tienen un terrorífico encuentro con seres del interior de la Tierra; y el Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne (1864), en la cual un profesor aventurero, su sobrino y un guía penetran en el interior de la Tierra a través de un volcán extinguido en Islandia, y encuentran nuevos cielos, mares y reptiles gigantescos y prehistóricos que pululan en los bosques.

La creencia en una Tierra hueca estaba tan extendida que incluso Edgar Rice Burroughs, el célebre autor de Tarzán, se sintió obligado a escribir Tarzán en las entrañas de la Tierra (1929), en el que el famoso hijo de la selva va a Pellucidar, un mundo que se encuentra en la superficie interior de la Tierra y que está alumbrado por un sol central. La sombra más allá del tiempo (1936) de H. P. Lovecraft transportó el tema a la época actual describiendo una raza antigua y subterránea que dominó la Tierra hace 150 millones de años y que, desde entonces, en el refugio de la Tierra interior, ha inventado aviones y vehículos atómicos, y domina el viaje en el tiempo y la percepción extrasensorial.

Estas y otras obras de ficción mantuvieron vivo el interés por la posibilidad de que la Tierra fuera hueca y de que escondiera otras civilizaciones.

Así, cuando se avistaron los primeros OVNIS en Estados Unidos en 1947 y la «ufomanía» azotó el país primero y el mundo después, surgieron dos teorías para explicarlos. Los OVNIS debían ser o bien naves extraterrestres de alguna galaxia lejana, o pertenecían a seres avanzadísimos que habitaban en el interior de la Tierra. Estas teorías llevaron a recuperar las leyendas de las civilizaciones «perdidas» de la Atlántida y de Thule, en la creencia de que esta última se hallaba en el Ártico (no se debe confundir con Dundas, antes Thule, el enclave esquimal en Groenlandia, que es hoy una base aérea de los Estados Unidos y centro de comunicaciones).

No obstante, se creía también que otra posible fuente de procedencia de los OVNIS se hablaba en la Antártida. Esta teoría surgió a raíz de la publicación del convincente libro de John G. Fuller, El viaje interrumpido (1966), en el que el autor relata la historia de Betty y Barney Hill, un matrimonio americano que, durante un tratamiento psiquiátrico debido a un inexplicable período de amnesia, recordó bajo hipnosis que habían sido raptados por extraterrestres, examinados en el interior de un platillo volante a informados de que los extraterrestres tenían bases en toda la Tierra, algunas en el fondo del mar y al menos una en la Antártida.

De este modo, cuando Ray Palmer publicó su controvertida teoría en 1970, los ufólogos y creyentes en la Tierra hueca quedaron a la expectativa. ¿Se trataba de las pruebas concluyentes?

Pero los argumentos que Palmer aducía se revelaron extremadamente endebles. Todas las investigaciones llevadas a cabo desde entonces no han logrado confirmar ninguna de las afirmaciones atribuidas por Giannini y Palmer al vicealmirante Byrd; ni siquiera se ha confirmado su vuelo sobre el Polo Norte en febrero de 1947 (lo cierto es que Byrd sobrevoló el Polo Sur en esa fecha, en el transcurso de la operación High Jump). Incluso suponiendo que Byrd hiciera dichos comentarios, es más lógico creer que «la tierra más allá del Polo» y el «Gran Enigma» son formas de aludir a las regiones aún inexploradas, más que a continentes escondidos en el interior de la Tierra, y que el «continente encantado en el cielo» era únicamente una descripción de un fenómeno corriente en las latitudes antárticas: una especie de espejismo que trae el reflejo de tierras lejanas.

A pesar de que se ha demostrado la inexactitud del pretendido viaje de Byrd al Polo Norte, hay algunas personas que afirman haber visto un noticiario sobre dicha expedición al Polo Norte, en el que se veían «sus montañas, árboles, ríos y un gran animal identificado como un mamut» . Una mujer escribió a Ray Palmer acerca de este noticiario, asegurando que lo había visto en White Plains, New York, en 1929. Sin embargo, este documental no está registrado en ningún archivo. ¿Se trata quizá de una artimaña del Gobierno de los Estados Unidos? ¿O quizá esa película no existió nunca? Es curioso cómo algunas personas creen «recordar» de buena fe una película que con casi total certeza nunca ha existido -al parecer, muchos de nuestros primeros recuerdos son «inventados», y proceden de cosas que nos han contado luego o que hemos imaginado.

Según Byrd, y de acuerdo con su diario: «Hemos sobrevolado en total unos 25.900 km² de la Tierra más allá del Polo. Como era de esperar, aunque resulta decepcionante decirlo, no se observaba ninguna característica importante más allá del Polo. Sólo el inmenso desierto blanco que cubría el horizonte.» Asimismo, la leyenda sobre la Ciudad del Arco Iris puede derivar de una mala interpretación de las palabras de Byrd:

Podía haberse llamado la Avenida de los Arco Iris Helados. Al este y al oeste se alzaban grandes montañas. Algunas no estaban cubiertas por el hielo; eran negras como el carbón o de un rojo ladrillo. Otras estaban cubiertas de hielo por completo. Éstas parecían cataratas gigantescas. Allí donde el sol tocaba sus picos y laderas, la luz se reflejaba en toda una gama de colores. Había una mezcla de azules, púrpuras y verdes tal como pocas veces ha visto el hombre.

Ateniéndonos a las palabras de Byrd, podemos observar que no vio tierras verdes y frondosas ni mamuts más allá del Polo Sur; la cifra de 2.750 km es errónea o exagerada; la Ciudad del Arco Iris no tiene otra realidad que lo que Byrd describió como «Arco Iris Helados», un simple fenómeno atmosférico.

No obstante, ¿podría ser hueca la Tierra? De nuevo, la respuesta ha de ser negativa. Al contrario de lo que sucedía con los primeros teóricos de la Tierra hueca, las propiedades físicas y la estructura del interior de la Tierra pueden medirse hoy exactamente con sismógrafos y computadoras electrónicas. Lejos de ser hueca, la Tierra está compuesta de cuatro capas principales: la corteza, el manto, el núcleo y el nucléolo. La corteza de granito y roca basáltica tiene un grosor de 30 a 40 km (mucho más delgada en las fosas oceánicas). Debajo de la corteza está el manto, que se extiende hacia abajo durante 2.900 km, y es sólida y compuesta de silicatos de magnesio, hierro, calcio y aluminio.

 Y debajo de esto está el núcleo, que se cree debe estar compuesto principalmente de hierro en estado de fusión. Finalmente, a una profundidad de unos 5.090 km está el nucléolo, que es posible que sea sólido como resultado de la congelación del hierro bajo la extraordinaria presión de unas 3.200.000 atmósferas. Aunque muchos detalles no son más que hipótesis en espera de que los avances de la ciencia nos permitan confirmarlas, desde luego, la Tierra no es hueca.

¿Y qué hay del enorme agujero que se podía observar en la fotografía de las regiones árticas? La explicación es ridículamente simple y se le podría haber ocurrido a cualquier niño inteligente que supiera algo sobre la rotación diaria de la Tierra. Por desgracia, los entusiastas de la teoría de la Tierra hueca tomaron dicha fotografía como «prueba» sin antes consultar con nadie mínimamente experto en el asunto.

La fotografía es un mosaico de imágenes de televisión tomadas por el satélite durante 24 horas, que muestran la Tierra desde diversos ángulos. Las imágenes fueron procesadas por un computador y unidas de modo que formasen una vista total de la Tierra como si el observador se hallase en un punto directamente encima del Polo. Durante esas 24 horas, todos los puntos en las latitudes ecuatoriales y medias recibieron luz solar durante algún período de tiempo, y aparecen iluminados en la fotografía compuesta. Pero las regiones cercanas al Polo estaban en ese momento sumidas en la oscuridad permanente del invierno ártico. Por ello hay una área no iluminada en el centro de la foto.

Fotografías similares tomadas durante el verano ártico muestran el casquete de hielos polar. Lo mismo ocurre con las fotos tomadas en cualquier época del año que se hacen mediante rayos infrarrojos, puesto que la Tierra emite radiaciones de calor tanto de día como de noche. En resumen, no hay agujeros en los Polos y la Tierra no es hueca.