mpresionantes videos de exorcismos reales admitidos por la Iglesia, apoyados por el testimonio de un exorcista que narra sus encuentros con el maligno
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miércoles, 27 de enero de 2010
Videos de Exorcismos Reales
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lunes, 11 de enero de 2010
Los niños de Illfurt
Este caso fue muy famoso en su época por los sucesos que tuvieron lugar durante los cinco años en que una familia fue aquejada por manifestaciones demoníacas. Los exorcismos fueron autorizados tres años después del comienzo de las extrañas manifestaciones: retardo incluso providencial, pues de lo contrario no se habría tenido esa abundante recolección de fenómenos, que le da al caso Illfurt un verdadero primado en materia y que tanto bien hizo en su época y sigue produciendo a quien lee la impresionante narración.
Sobre el episodio se escribió un libro: "El diablo. Sus palabras y sus actos en los endemoniados de Illfurt, Alsacia; según documentos históricos", escrito por el Padre Sutter en Turín, 1935).
Sobre la autenticidad del hecho no se puede razonablemente dudar, los mismos incrédulos de ese tiempo inventaron varias hipótesis, pero no negaron los fenómenos, que todos podían repetidamente observar.
Transcribimos algunos trozos para dar una idea de lo que ocurrió. Se trata de dos de los cinco hijos de los esposos Burner, Teobaldo y José, respectivamente de 9 y de unos 8 años cuando comenzó la extraña situación.
"Acostados de espaldas, se volvían y se revolvían con la rapidez vertiginosa de un trompo, o se desahogaban golpeando sin descanso, y con una fuerza sorprendente, la cama y otros muebles, llamado esta operación 'dreschen' - golpear el trigo - sin manifestar el mínimo cansancio, por más larga que fuera la golpeadura (p. 18).
El vientre se les hinchaba desmedidamente y daban la impresión de que un balón diera vueltas en su estómago, o que una bestia viva se moviese dentro. Sus piernas se unían una a la otra, como entrelazadas, y ninguna fuerza humana lograba separarlas.
En ese tiempo Teobaldo tuvo unas treinta veces la aparición de un fantasma extraordinario a quien él llamaba su maestro. Tenía el pico de un pato, patas de un gato, pezuñas de caballo, y el cuerpo completamente cubierto de plumas sucias. En cada aparición el fantasma sobrevolaba por encima de la cama de Teobaldo, a quien amenazaba con estrangularlo; el niño, en su terror, se lanzaba hacia él, invisible a los demás, y le arrancaba a manotadas las plumas, que luego les echaba a los espectadores aturdidos.
Todo esto en pleno día, y en presencia de un centenar de testigos, entre los cuales había hombres serísimos, por nada crédulos, muy suspicaces, y miembros de todas las clases de la sociedad: y unánimemente fue reconocida la imposibilidad de cualquier engaño. Las plumas producían un olor fétido, y - ¡singularísima cosa! - no se incineraban cuando se las quemaba" (pp. 18-19).
Siempre hablaban con voz varonil y sin mover los labios, lo cual causaba enorme impresión (cfr. Pp. 42-43). "A veces el cuerpo de los pobrecitos se inflaba de modo que parecía que iba a estallar, y vomitaban espuma, plumas y musgo, mientras sus vestidos se cubrían con esas mismas plumas que apestaban toda la casa (p. 83).
En la habitación eran atormentados de vez en cuando por oleajes de calor atroz, insoportable aun en pleno invierno; y a quien se maravillaba de esto, el diablo le gritaba riendo: '¿Soy un buen fogonero, no es cierto? Si vienen a mi casa, no los dejaré sufrir de frío: pueden estar seguros!'" (p. 83).
Muchísimas eran las ocasiones y los modos de manifestar el odio a lo sagrado, incluso con nombres y apelativos ofensivos e injuriosos. Sin embargo, en esta atmósfera de odio una cosa interesante y singular era la actitud de respeto hacia la Virgen.
Se lee en la página 40: "Mientras el demonio injuriaba y se burlaba de las cosas más santas, sin hacer excepción ni siquiera de Dios mismo, nunca se atrevió a insultar a la Virgen; y a alguien que le preguntó la razón, le contestó brevemente: 'No tengo el derecho. El títere sobre la cruz me lo ha prohibido'.
Su furor... llegaba al paroxismo, cuando alguien le echaba agua bendita" (p. 140).
Una vez el alcalde echó en los dedos de Teobaldo "unas gotas de agua bendita, e inmediatamente fue atacado por una fuerte agitación, hasta caer por el suelo, arrastrándose, ir a esconderse debajo de la mesa, cuando vio que no podía huir por ninguna parte" (p. 114).
El señor Andrés nos dice: "Cuando la monja que le lleva los alimentos deja caer en ellos una gota de agua bendita, o los toca con un objeto sagrado, Teobaldo se da cuenta inmediatamente, aunque esto se haya hecho en la cocina a donde él no va nunca. En ese caso, se acerca al plato con sospecha, mira atentamente los alimentos que le han llevado, y siempre los rechaza diciendo: '¡No tengo hambre! Hay porquerías ahí dentro' o también: 'Es veneno'. Y para hacerlo comer, hay que llevarle otra cosa. Lo mismo sucede con las bebidas" (p. 137).
"Si la monja le llevaba a Teobaldo alimentos y bebidas en las que había dejado caer gotas de agua bendita, él rechazaba sistemáticamente tomarlas, cuando no lanzaba contra la pared el plato y el vaso: pero ni el uno ni el otro se rompían" (p. 31).
"Una vecina de casa, la señora Brobeck, trató una vez de poner agua bendita en una medicina que los dos hermanos tenían que tomar: 'Vaciaremos todas las botellas de la farmacia, declararon ellos rechazando enérgicamente el remedio, antes que aceptar una gota de agua de la señora Brobeck'" (p. 29).
"¡En dos noches destruyó las abejas de veinte colmenas que pertenecían al vecino de los Brobeck: todas las abejas habían sido decapitadas! Pero como Satanás se declaró el autor de aquella extraña hecatombe, el señor Brobeck hizo bendecir las colmenas y los nuevos enjambres; y el poder del ángel destructor quedó aniquilado" (pp. 77-78).
"Otra vez el maligno se divirtió sacando el fruto de una gran cantidad de nueces que pertenecían a la familia Brobeck: no es necesario insistir en el asombro de todos, cuando vieron esas nueces con la cáscara verde perfectamente intacta y marcada con un pequeño rasguño" (p. 78).
Los niños "hablaban corrientemente las más variadas lenguas: respondían sin dudar en francés, en latín, en inglés, y entendían hasta los dialectos de Francia y de España" (p. 22).
De Teobaldo también se afirma: "Si quería, hablaba perfectamente las lenguas, sin el mínimo error, y a menudo hablaba días enteros en el más puro francés que se pueda escuchar" (p. 26).
Muchísimas son las ocasiones en las que los niños manifiestan conocer el pensamiento de los demás, acontecimientos lejanos, objetos ocultos, en fin, todo lo que está oculto al conocimiento normal.
Un día, mientras varias personas se encontraban en la habitación, Teobaldo hizo el ademán de tirar las cuerdas de una campana: "¿Por quién tocas a muerte?" se le preguntó.
"Por Jorge Kunegel" respondió sin dudar. La hija de éste casualmente estaba presente, y asustada le gritó al niño:
"¡Embustero!... Mi padre está bien, y trabaja como albañil en la construcción de un pequeño seminario".
"¡Estará muy bien, replicó él, pero debes saber que se ha caído; y si no lo crees, corre a ver!".
"La pobre muchacha voló a la construcción, y tuvo que constatar que su padre realmente se había caído de un andamio, y se había roto la columna, en el mismo momento en que hablaba Teobaldo. Nadie, en Illfurt, conocía todavía la desgracia" (pp. 60-61).
El demonio por medio de los niños "revelaba a menudo acontecimientos sucedidos en el más remoto pasado, y que ninguno de los testigos presentes conocía. Además, predecía muchos días antes, y aun semanas, los acontecimientos futuros: y la exacta realización de sus profecías eran objeto de continuo asombro.
Se divertía comunicando a los visitantes sus fechorías desconocidas, y reprochando en voz alta sus vicios y sus pecados más secretos, para tener el gusto de verlos escapar, sin preguntar el resto, asombrados y furiosos" (p. 57).
"A menudo Teobaldo predijo también la muerte de muchas personas. Dos horas antes de la muerte de una tal señora Müller, él se arrodilló sobre la cama, e hizo el ademán de tirar las cuerdas de una campana" (p. 60).
"El hablaba de acontecimientos de veinte, treinta y hasta de cien años antes con tal evidencias, tal precisión y tal seguridad, que hacía pensar que él hubiera sido testigo ocular" (p. 61).
"A veces se vio a los niños elevados por manos invisibles, con las sillas en las que estaban sentados; después los niños eran lanzados a un ángulo, mientras las sillas volaban a la parte opuesta" (pp. 19-20).
"Un sólido crucifijo que alguien trató de colocar en el cuello de José, se retorció inmediatamente y tomó la forma de una X conservándola mientras estuvo en el pecho del niño: y un escapulario colocado en sus espaldas voló inmediatamente a lo alto, y describiendo un altísimo círculo fue a caer sobre el casco de un guardia civil, Werner, que por casualidad había entrado en la habitación. El niño ni siquiera se había movido" (pp. 34-35).
Más adelante se dice: "Los niños estaban sentados en una silla. Esta era levantada por el aire por manos invisibles, y luego caía bruscamente. La silla volaba por una parte y el niño por la otra. La madre Burner tuvo que sufrir la misma suerte, un día en que se encontraba cerca de uno de sus hijos: y no sintió el mínimo mal, al caer... Los niños se trepaban a los árboles como si fueran gatos, y podían colgarse delas más pequeñas ramitas sin temor de romperlas" (p. 83).
"A veces manos invisibles arrancaban las cortinas de las ventanas, y éstas se abrían de par en par con una rapidez vertiginosa, aunque estuvieran firmemente cerradas; a veces el maligno tumbaba y arrastraba aquí y allí en la habitación mesas, sillas y otros muebles: a veces toda la casa era sacudida como por un violento terremoto" (pp. 84-85).
Es fácil imaginar que la noticia de hechos tan extraordinarios e impresionantes se difundiese rápidamente por todas partes y acudiese a Illfurt un número cada vez más numeroso de espectadores (cfr. pp. 21 y 22), que después se retiraban con serios propósitos de una vida mejor.
Interesante la conversión del guardián Werner, completamente incrédulo, y que después hizo una exacta narración de muchos acontecimientos (cfr. pp. 19 ss).
La curación de los niños
He aquí la narración de las dos curaciones tras varios exorcismos:
"El demonio con una voz de bajo profundo, lazó un grito formidable. Luego gimió.
- ¡Ahora, me veo obligado a ceder!
Inmediatamente el niño endemoniado se contorsionó como una serpiente que es aplastada; y luego, un ligero crujido recorrió sus miembros: desnudó lentamente el cuerpo, se alargó, y cayó al suelo como muerto.
El demonio había huido.
¡Los testigos de la escena horrible quedaron aterrados! Un momento antes, una rabia que causaba espanto, un rostro desfigurado por la cólera, respuestas declaradas: ahora, un niño inmóvil, que dormirá tranquilamente durante una hora, acostado en un suave colchón. ¡Finalmente ha quedado liberado! Ya no reacciona contra el crucifijo y el agua bendita, y se puede levantarlo y llevarlo a su habitación sin la mínima dificultad. Finalmente, se despierta, se refriega los ojos, mira con asombro a las personas que lo rodean, y que él no reconoce...
- ¿No te acuerdas de mí? - le pregunta el padre Schrantzer.
- ¡Pero si nunca te he conocido! - contestó Teobaldo, muy asombrado.
¡La madre lanza un grito de alegría sobrehumana! ¡Su hijo ya no es sordo, ya no es víctima del demonio, ha sido liberado del monstruo!... Lágrimas de agradecimiento salen de sus ojos, y todos se unen a ella para agradecer vivamente a Dios que ha dado a su Iglesia el poder de vencer al infierno.
Madre e hijo vuelven a Illfurt; y la madre, con el corazón lleno de emoción y de alegría, espera con firme fe la liberación de José.
Su esperanza se realizaría el 27 del mismo mes.
Desde el día en que volvió a su casa, Teobaldo fue de nuevo alegre como antes, y siempre de buen humor. No tenía la más lejana idea de lo que le había sucedido, ni siquiera reconocía al párroco, padre Brey.
Habiendo llevado de Estrasburgo algunas medallas bendecidas, le ofreció una a José y quedó asombrado al ver que éste la echaba al suelo y la pisoteaba, diciéndole irritado: - ¡Podías conservarla para ti, yo no la necesito!
- ¿Será que se enloqueció José, mamá? - dijo Teobaldo, ¡sin saber encontrar otra explicación a un hecho que la madre, naturalmente, se cuidó de aclararle! (op. cit. pp. 90-91).
Respecto de la liberación de José, se lee más adelante: - "Ahora, heme obligado a partir" - gritó el diablo como en un largo mugido; y con ese grito, el niño se echó por el suelo, se contorsionó varias veces, inflando los carrillos, y cayó en un acceso de convulsión, mientras los presentes lo miraban con angustia, sin atreverse a tocarlo. Finalmente se calmó y permaneció inmóvil y silencioso. Le quitaron las correas con las que lo tenían amarrado, sus brazos se aflojaron, inclinó dulcemente la cabeza, y después de algunos minutos se sacudió como uno que se despierta de improviso, abrió los ojos, y se mostró maravillado de encontrarse en la iglesia y rodeado de gente que él no conocía.
Al principio de la función el demonio había dicho:
- Si soy expulsado, romperé alguna cosa como señal de mi partida.
Y cumplió con su palabra. La camándula que le habían puesto en el cuello a José cayó hecha pedazos después de la liberación; y lo mismo sucedió con el crucifijo que le habían colocado en el cuello" (op. cit. pp. 93-94)
Las señales, a las que había hecho alusión, no representan una prueba infalible de la salida del demonio, pues él puede quedarse tranquilo, aún después de haberse desencaprichado con semejantes manifestaciones. Tampoco hay que creer que son necesarias para la liberación, pues no tienen nada que ver con ella (cfr. P. Thyraeus, pp. 195-196).
sábado, 9 de enero de 2010
El Exorcismo de Anneliese Michel
Nacida en Leiblfing, Bavaria, creció en la pequeña localidad de Klingenberg am Main, en esta misma región, en el seno de una familia católica de clase media.
Sin aviso, su vida cambió drásticamente un día de 1968 cuando tenia 16 años, comenzó a no poder controlar su propio cuerpo, sufría movimientos violentos, ni siquiera podia avisar a sus padres, Josef y Anna, ni a sus tres hermanas. Poco después de lo ocurrido ese momento, él neurólogo de la Clínica Psiquiátrica Wurzburgle diagnosticó la “epilepsia del Grand Mal”.
Y a consecuencia de la dureza de sus ataques y de una fuerte depresión que padeció, Anneliese fue finalmente admitida en el hospital para disponerla a tratamiento.
Poco después que comenzaran los ataques, la joven Alemana comenzó a ver diabólicas visiones "muecas" caras monstruosas, durante sus rezos diarios, Incluso, escuchaba voces que le decían Anneliese se cocerá en el infierno".
Ella mencionó los "demonios" a sus médicos una sola vez, explicándoles que ellos habían empezado a darle órdenes...
Los doctores parecían no encontrar el problema y Anneliese empezó a perder fe en que la medicina fuera capaz de curarla, era ya cerca final del año de 1970.
Esto no le impidió seguir estudiando, en la Universidad de Würzburg, En 1973 pero Ahí fue donde los ataques aún fueron más fuertes y continuos.
Debido a la gran creencia religiosa de su familia y de ella misma, Anneliese empezó a creer que estaba poseída por el demonio, le parecía que no existía otra explicación.
Sus padres, Josef y Anna, Desconcertados y frustrados al observar que la medicación que estaba tomando, su hija no le servía de mucho, si no que aun la empeoraba mas ya que venía padeciendo efectos psicóticos que incrementaban día a día, rompieron los dictámenes médicos y decidieron llevarla a varios sacerdotes solicitándoles que se le practicara un exorcismo.
Sin embargo, estos sacerdotes no determinaron que aquello se tratara de una auténtica posesión, y por años, la iglesia rechazó conceder un exorcismo en la adolescente que por esa época contaba ya con 20 años, ya que no se daban ninguno de los factores necesarios para considerar como cierta tal situación, que son, según la Academia Pontificia Regina Apostolorum: "hablar en idiomas desconocidos", exhibir una fuerza física desproporcionada, manifestar repulsión por objetos sagrados y conocer hechos muy distantes en tiempo y espacio.
Se mutilaba a sí misma, comía moscas, carbón, bebía su propia orina. .
Además no levitaba, no había documentación sobre telekinesis, ni nada que pudiera demostrar la posibilidad de que fuerzas sobrenaturales o malignas estuvieran involucradas, por eso no creían que fuera una posesión demoníaca “genuina” y la doctrina de la Iglesia Católica con respecto a estas prácticas es muy estricta. Le recomendaron que siguiera con su tratamiento médico.
Pero ciertamente los síntomas que padecía la muchacha, eran muy serios, y altamente inquietantes porque se mutilaba a sí misma, comía moscas, carbón, bebía su propia orina.
Fotografías de su Exorcismo. En 1974, después de supervisar a Anneliese por algún tiempo, el párroco Ernst Alt, considerado un reputado experto en la materia encontró verdaderos indicios de posesión demoníaca ya que Anneliese se negaba a comer, porque los demonios no se lo permitían, exceptuando los insectos, siendo los arácnidos su plato de alimento principal, dormía en el suelo de piedra, en extrañas e imposibles posiciones, rompía crucifijos, destruía cuadros de Jesucristo y lanzaba rosarios deshaciéndose de ellos, se la podía oír gritando por toda la casa durante gran parte del día, y el acto de romperse la ropa y orinar en el suelo se convirtió en el pan de cada día.
Después de hacer una verificación exacta de la posesión en septiembre de 1975 el obispo de Wurzburg, Josef Stangl ordeno finalmente la orden de llevar a cabo "El Gran Exorcismo" que seria realizado por el propio pastor Alt y por el padre Arnold Renz,La base para este ritual está en el "Rituale Romanum", el cual continúa siendo, en este momento, un Derecho Canónico válido desde el siglo XVII, en sesiones que se prolongaron semanalmente desde septiembre del 75 hasta julio de 1976.
Ciertamente ellos aseguraban que no sólo había un demonio dentro de la joven, sino que eran varios y hasta los identificaban, Caín, Judas Iscariote, Lucifer, Nerón, Adolf Hitler y Fleischmann, un deshonrado sacerdote franco del siglo XVI, y algunas otras almas malditas que se manifestaron a través de ella.
Sus convulsiones eran tan fuertes durante el exorcismo que tenían que atarla a la cama y ser sujeta por tres personas.
Sólo por corto tiempo parecía que el exorcismo hacía efectos, incluso pudo regresar a la escuela y realizar los exámenes finales en la Academia de Pedagogía de Warzburg.
Los ataques, aún así, no terminaron. De hecho, ella quedaba paralizada e inconsciente mas a menudo que antes, el exorcismo continuó por muchos meses, y durante semanas Anneliese rechazó todo alimento, aparte de no comer, presentaba una grave neumonía, alcanzando apenas los 30 kilos de peso, estaba totalmente demacrada y con fiebres muy altas, incluso llegó a romperse las rodillas debido a las 600 genuflexiones que realizaba obsesivamente durante las sesiones.
El último día del ritual de exorcismo fue el 30 de junio de 1976, Exhausta e incapaz de hacer por si misma las genuflexiones, sus padres le apoyaron y le ayudaron a seguir los movimientos.
Se dice que la joven se giró hacia su madre y le dijo “Tengo miedo”, la última frase que dirigio a los exorcistas fue "Por favor, pidan la absolución", cayendo posteriormente inconsciente, Anneliese murió, el exorcismo no dio resultado.
Su cuerpo se demacró y deterioró.
Tras la muerte de la joven a la edad de 23 años, fueron arrestados por las autoridades sus padres y los dos exorcistas. Según los doctores que testificaron en el juicio, le diagnosticaron a Anneliese un severo caso de epilepsia, una condición que le hacía convulsionar y que afectó al cerebro con ataques de aplopegía, además se discutió sobre posibles desórdenes mentales y psicológicos, lo que explicaría las alucinaciones de rostros y voces demoníacas.
Y las pruebas forenses dictaminaron que "Anneliese murió de hambre" especialistas afirmaron que si los acusados hubieran alimentado a la joven a la fuerza por lo menos una semana antes de su muerte, hubiera podido salvarse. Los exorcistas intentaron probar la presencia de los malignos, poniendo las cintas grabadas y se llegaron a registrar hasta 42 audios en los que se oían extraños diálogos, como el de dos demonios que discutían sobre cual de los dos debería abandonar primero el cuerpo de la chica.
La Tumba de Anneliese es aún hoy en día visitada por devotos cristianos y curiosos. Nadie de los testigos de los exorcismos dudó jamás sobre la autenticidad de presencias diabólicas incluyendo a su hermana, declarando que Anneliese no quería que la ingresaran en un hospital mental.
Los psiquiatras, que también fueron llamados a testificar en el juicio hablaron sobre la "Inducción Doctrinaria". Dijeron que los curas proporcionaron a la chica los contenidos de su conducta psicótica.
El veredicto final fue considerado por muchos demasiado blando, ya que los padres y los exorcistas fueron declarados culpables de homicidio por negligencia y negación de auxilio, la condena fue de 6 meses de prisión y libertad condicional. Una comisión de la Obispo-Conferencia Alemana concluyó después que Anneliese Michel no estaba poseída, aun así, los creyentes no dejaron de apoyarla en sus luchas.
En 1999 el cardenal Medina Estévez presentó a periodistas en Ciudad del Vaticano la nueva versión del "Rituale Romanun" que ha sido utilizado por la Iglesia Católica desde 1614.
Las actualizaciones llegaron después de mas de 10 años de trabajo en corregirlo y mejorarlo y se llaman "De exorcismis et quibusdam del supplicationibus" o "el exorcismo para el próximo milenio". Llegó 20 años después del fallecimiento de Anneliese Michel.
Los padres de Anneliese aseguran haber visto sombras "corriendo" en los pasillos de la casa donde estaba su hija "Cuando nosotros íbamos a ver a Anneliese veíamos sombras en los pasillos, cerca de la habitación de nuestra hija". Días antes de su muerte Anneliese gritaba en su clase asegurando que "Todos los demonios la seguían", esto hacia que hasta sus mejores amigos dejaran de visitarla,excepto su novio. "Ella murmuraba que me alejara de ella, pero nunca la deje sola". En los exorcismos de Anneliese quienes estuvieron presentes afirmaron que las cruces se volteaban hacia abajo misteriosamente y las ventanas se rompían como si alguien aporreara algo en ellas. Enrst Alt les decía a los padres que debían mantener la calma, pues esto sucedía debido a la presencia demoníaca .
Su cuerpo fue exhumado once años y 6 meses después de su entierro, sólo para confirmar que se mantenía en circunstancias normales, lo cual fue confirmado. Aún hoy día, hay gente que visita la tumba de Annelise, como lugar de peregrinaje, y adoración a una "santa que luchó contra el diablo".
La triste vida de esta joven mujer ha sido recogida en varios libros incluso la película del exorcismo de Emily Rose se basa en ella.
Sin aviso, su vida cambió drásticamente un día de 1968 cuando tenia 16 años, comenzó a no poder controlar su propio cuerpo, sufría movimientos violentos, ni siquiera podia avisar a sus padres, Josef y Anna, ni a sus tres hermanas. Poco después de lo ocurrido ese momento, él neurólogo de la Clínica Psiquiátrica Wurzburgle diagnosticó la “epilepsia del Grand Mal”.
Y a consecuencia de la dureza de sus ataques y de una fuerte depresión que padeció, Anneliese fue finalmente admitida en el hospital para disponerla a tratamiento.
Poco después que comenzaran los ataques, la joven Alemana comenzó a ver diabólicas visiones "muecas" caras monstruosas, durante sus rezos diarios, Incluso, escuchaba voces que le decían Anneliese se cocerá en el infierno".
Ella mencionó los "demonios" a sus médicos una sola vez, explicándoles que ellos habían empezado a darle órdenes...
Los doctores parecían no encontrar el problema y Anneliese empezó a perder fe en que la medicina fuera capaz de curarla, era ya cerca final del año de 1970.
Esto no le impidió seguir estudiando, en la Universidad de Würzburg, En 1973 pero Ahí fue donde los ataques aún fueron más fuertes y continuos.
Debido a la gran creencia religiosa de su familia y de ella misma, Anneliese empezó a creer que estaba poseída por el demonio, le parecía que no existía otra explicación.
Sus padres, Josef y Anna, Desconcertados y frustrados al observar que la medicación que estaba tomando, su hija no le servía de mucho, si no que aun la empeoraba mas ya que venía padeciendo efectos psicóticos que incrementaban día a día, rompieron los dictámenes médicos y decidieron llevarla a varios sacerdotes solicitándoles que se le practicara un exorcismo.
Sin embargo, estos sacerdotes no determinaron que aquello se tratara de una auténtica posesión, y por años, la iglesia rechazó conceder un exorcismo en la adolescente que por esa época contaba ya con 20 años, ya que no se daban ninguno de los factores necesarios para considerar como cierta tal situación, que son, según la Academia Pontificia Regina Apostolorum: "hablar en idiomas desconocidos", exhibir una fuerza física desproporcionada, manifestar repulsión por objetos sagrados y conocer hechos muy distantes en tiempo y espacio.
Se mutilaba a sí misma, comía moscas, carbón, bebía su propia orina. .
Además no levitaba, no había documentación sobre telekinesis, ni nada que pudiera demostrar la posibilidad de que fuerzas sobrenaturales o malignas estuvieran involucradas, por eso no creían que fuera una posesión demoníaca “genuina” y la doctrina de la Iglesia Católica con respecto a estas prácticas es muy estricta. Le recomendaron que siguiera con su tratamiento médico.
Pero ciertamente los síntomas que padecía la muchacha, eran muy serios, y altamente inquietantes porque se mutilaba a sí misma, comía moscas, carbón, bebía su propia orina.
Fotografías de su Exorcismo. En 1974, después de supervisar a Anneliese por algún tiempo, el párroco Ernst Alt, considerado un reputado experto en la materia encontró verdaderos indicios de posesión demoníaca ya que Anneliese se negaba a comer, porque los demonios no se lo permitían, exceptuando los insectos, siendo los arácnidos su plato de alimento principal, dormía en el suelo de piedra, en extrañas e imposibles posiciones, rompía crucifijos, destruía cuadros de Jesucristo y lanzaba rosarios deshaciéndose de ellos, se la podía oír gritando por toda la casa durante gran parte del día, y el acto de romperse la ropa y orinar en el suelo se convirtió en el pan de cada día.
Después de hacer una verificación exacta de la posesión en septiembre de 1975 el obispo de Wurzburg, Josef Stangl ordeno finalmente la orden de llevar a cabo "El Gran Exorcismo" que seria realizado por el propio pastor Alt y por el padre Arnold Renz,La base para este ritual está en el "Rituale Romanum", el cual continúa siendo, en este momento, un Derecho Canónico válido desde el siglo XVII, en sesiones que se prolongaron semanalmente desde septiembre del 75 hasta julio de 1976.
Ciertamente ellos aseguraban que no sólo había un demonio dentro de la joven, sino que eran varios y hasta los identificaban, Caín, Judas Iscariote, Lucifer, Nerón, Adolf Hitler y Fleischmann, un deshonrado sacerdote franco del siglo XVI, y algunas otras almas malditas que se manifestaron a través de ella.
Sus convulsiones eran tan fuertes durante el exorcismo que tenían que atarla a la cama y ser sujeta por tres personas.
Sólo por corto tiempo parecía que el exorcismo hacía efectos, incluso pudo regresar a la escuela y realizar los exámenes finales en la Academia de Pedagogía de Warzburg.
Los ataques, aún así, no terminaron. De hecho, ella quedaba paralizada e inconsciente mas a menudo que antes, el exorcismo continuó por muchos meses, y durante semanas Anneliese rechazó todo alimento, aparte de no comer, presentaba una grave neumonía, alcanzando apenas los 30 kilos de peso, estaba totalmente demacrada y con fiebres muy altas, incluso llegó a romperse las rodillas debido a las 600 genuflexiones que realizaba obsesivamente durante las sesiones.
El último día del ritual de exorcismo fue el 30 de junio de 1976, Exhausta e incapaz de hacer por si misma las genuflexiones, sus padres le apoyaron y le ayudaron a seguir los movimientos.
Se dice que la joven se giró hacia su madre y le dijo “Tengo miedo”, la última frase que dirigio a los exorcistas fue "Por favor, pidan la absolución", cayendo posteriormente inconsciente, Anneliese murió, el exorcismo no dio resultado.
Su cuerpo se demacró y deterioró.
Tras la muerte de la joven a la edad de 23 años, fueron arrestados por las autoridades sus padres y los dos exorcistas. Según los doctores que testificaron en el juicio, le diagnosticaron a Anneliese un severo caso de epilepsia, una condición que le hacía convulsionar y que afectó al cerebro con ataques de aplopegía, además se discutió sobre posibles desórdenes mentales y psicológicos, lo que explicaría las alucinaciones de rostros y voces demoníacas.
Y las pruebas forenses dictaminaron que "Anneliese murió de hambre" especialistas afirmaron que si los acusados hubieran alimentado a la joven a la fuerza por lo menos una semana antes de su muerte, hubiera podido salvarse. Los exorcistas intentaron probar la presencia de los malignos, poniendo las cintas grabadas y se llegaron a registrar hasta 42 audios en los que se oían extraños diálogos, como el de dos demonios que discutían sobre cual de los dos debería abandonar primero el cuerpo de la chica.
La Tumba de Anneliese es aún hoy en día visitada por devotos cristianos y curiosos. Nadie de los testigos de los exorcismos dudó jamás sobre la autenticidad de presencias diabólicas incluyendo a su hermana, declarando que Anneliese no quería que la ingresaran en un hospital mental.
Los psiquiatras, que también fueron llamados a testificar en el juicio hablaron sobre la "Inducción Doctrinaria". Dijeron que los curas proporcionaron a la chica los contenidos de su conducta psicótica.
El veredicto final fue considerado por muchos demasiado blando, ya que los padres y los exorcistas fueron declarados culpables de homicidio por negligencia y negación de auxilio, la condena fue de 6 meses de prisión y libertad condicional. Una comisión de la Obispo-Conferencia Alemana concluyó después que Anneliese Michel no estaba poseída, aun así, los creyentes no dejaron de apoyarla en sus luchas.
En 1999 el cardenal Medina Estévez presentó a periodistas en Ciudad del Vaticano la nueva versión del "Rituale Romanun" que ha sido utilizado por la Iglesia Católica desde 1614.
Las actualizaciones llegaron después de mas de 10 años de trabajo en corregirlo y mejorarlo y se llaman "De exorcismis et quibusdam del supplicationibus" o "el exorcismo para el próximo milenio". Llegó 20 años después del fallecimiento de Anneliese Michel.
Los padres de Anneliese aseguran haber visto sombras "corriendo" en los pasillos de la casa donde estaba su hija "Cuando nosotros íbamos a ver a Anneliese veíamos sombras en los pasillos, cerca de la habitación de nuestra hija". Días antes de su muerte Anneliese gritaba en su clase asegurando que "Todos los demonios la seguían", esto hacia que hasta sus mejores amigos dejaran de visitarla,excepto su novio. "Ella murmuraba que me alejara de ella, pero nunca la deje sola". En los exorcismos de Anneliese quienes estuvieron presentes afirmaron que las cruces se volteaban hacia abajo misteriosamente y las ventanas se rompían como si alguien aporreara algo en ellas. Enrst Alt les decía a los padres que debían mantener la calma, pues esto sucedía debido a la presencia demoníaca .
Su cuerpo fue exhumado once años y 6 meses después de su entierro, sólo para confirmar que se mantenía en circunstancias normales, lo cual fue confirmado. Aún hoy día, hay gente que visita la tumba de Annelise, como lugar de peregrinaje, y adoración a una "santa que luchó contra el diablo".
La triste vida de esta joven mujer ha sido recogida en varios libros incluso la película del exorcismo de Emily Rose se basa en ella.
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